Empresas reconocidas en el Premio RAEV® 2026, Novandino, ENEX y SQM, coinciden en que la seguridad vial debe gestionarse todos los días y formar parte de la operación, con liderazgo, seguimiento permanente y trabajo conjunto con los conductores.
Reducir en un 21,7% el nivel de riesgo de accidentes en una flota representa un desafío relevante para cualquier organización. No solo por la seguridad de quienes están detrás del volante, sino también por el impacto que una gestión preventiva tiene en la continuidad y eficiencia de las operaciones.
Esta es una de las principales conclusiones que comparten las empresas reconocidas en el Premio a la Flota Más Segura de Chile RAEV® 2026, iniciativa organizada por MIGTRA junto con CONASET y Automóvil Club de Chile, que este año celebró su sexta edición.
Las organizaciones distinguidas coinciden en que la seguridad vial dejó de ser una tarea exclusiva de las áreas de prevención y pasó a formar parte de la gestión diaria de las operaciones.
“Lo más interesante es que el premio genera un incentivo permanente. Los equipos hablan diariamente de sus indicadores, de cómo mejorar la seguridad vial y también de cómo aumentar la productividad sin poner en riesgo a las personas. Se ha transformado en una herramienta de gestión que moviliza a toda la organización”, explica Pedro García, CEO de MIGTRA.
Del cumplimiento a la gestión
Para Cristián Leighton, jefe de Seguridad y Salud Ocupacional de ENEX, empresa ganadora en la categoría Mandante No Minero RAEV® 2026, el liderazgo ha sido fundamental para consolidar una cultura preventiva.
“Hemos impulsado un liderazgo activo y coordinado entre el área de Transporte y SSMA junto a nuestras empresas colaboradoras. Esto se traduce en un involucramiento permanente desde el gerente de Operaciones hasta el equipo de seguridad por parte de ENEX”, explica.
El ejecutivo señala que la seguridad vial forma parte de las decisiones cotidianas de la operación y que tanto líderes como supervisores cumplen un papel clave en el seguimiento de los indicadores.
“El control de velocidad y la gestión del riesgo forman parte de la toma de decisiones diaria. Las áreas de seguridad cumplen un rol de soporte técnico, mientras que la responsabilidad de la gestión recae directamente en la operación”, agrega.
Para mantener este seguimiento, ENEX utiliza reportes diarios, semanales y mensuales, que permiten identificar desviaciones y definir planes de acción.
“A partir de estos datos, el área de SSMA y Operaciones lideran reuniones periódicas donde se analizan desviaciones y se definen planes de acción específicos”, detalla Leighton.
Trabajo conjunto con los conductores
Una experiencia similar describe Claudio Siñiga, jefe de Despacho Litio de Novandino, empresa que obtuvo el primer lugar en la categoría Mandante Minero de los RAEV® 2026.
Según explica, tanto el equipo de Novandino como las empresas transportistas revisan diariamente las desviaciones detectadas y analizan semanalmente los indicadores y las medidas implementadas.
“Los indicadores acumulados y las acciones implementadas se analizan semanalmente entre administradores de contrato, supervisión y prevención de ambas partes”, señala.
El ejecutivo destaca que gran parte de las medidas adoptadas tienen un carácter educativo y buscan generar conciencia entre los conductores.
“La mayor parte de las acciones son educativas y buscan generar conciencia, reforzar buenas prácticas y capacitar a los conductores. Solo en casos de mayor gravedad o reiteración se aplican medidas restrictivas”, agrega.
Tecnología y prevención
En SQM también atribuyen la reducción del riesgo a una estrategia integral que combina tecnología, monitoreo y formación.
Alejandro Manhood, ingeniero de Estudios Logísticos de la compañía, explica que SQM utiliza el indicador RAEV®, monitoreo permanente de la flota y sensores capaces de detectar factores como fatiga, distracción y uso del teléfono móvil.
A esto se suman la estandarización de rutas, certificación de equipos y formación continua en manejo defensivo y buenas prácticas.
“El liderazgo es el factor decisivo. Los indicadores de seguridad se revisan al más alto nivel de la organización y no quedan olvidados en un informe. Los supervisores ejecutan el control en terreno y las áreas de Prevención de Riesgos transforman cada alerta en un compromiso concreto con el conductor”, sostiene.
Construir una cultura toma tiempo
Las empresas reconocidas coinciden en que mejorar los indicadores de seguridad vial requiere mucho más que incorporar nuevas tecnologías. También implica generar confianza, compromiso y participación dentro de toda la organización.
En Novandino, uno de los principales desafíos fue lograr que los conductores comprendieran que los sistemas de monitoreo tenían como objetivo prevenir accidentes y reducir riesgos.
“Una de las primeras medidas fue concientizar a los conductores de que esta herramienta disminuye enormemente los riesgos asociados al exceso de velocidad. Eso se trabajó mediante campañas de seguridad, seguimiento permanente y gestión directa de cada desviación”, explica Siñiga.
El ejecutivo agrega que los cambios requieren constancia y coordinación entre mandantes y empresas transportistas.
“En nuestra experiencia, una organización comienza a madurar después de aproximadamente seis meses, siempre que exista seguimiento permanente y compromiso de todas las partes”, afirma.
En ENEX, la implementación del indicador RAEV® comenzó en 2021 y permitió observar resultados durante los primeros meses. Actualmente, la empresa registra un indicador cercano a 1,2.
Desde SQM también destacan que la tecnología debe estar acompañada de un cambio cultural.
“Las mejoras iniciales en el comportamiento de conducción suelen observarse entre los tres y seis meses, una vez que la tecnología está operativa y las rutas debidamente señalizadas. Sin embargo, la consolidación cultural es un proceso de mediano plazo que involucra a toda la organización”, señala Manhood.
El ejecutivo resume el desafío con una frase: “Bajar los números un mes es suerte; mantenerlos bajos durante años es gestión”.
Medir para mejorar
Para Pedro García, el crecimiento del Premio RAEV® demuestra que cada vez más organizaciones comprenden el valor de medir sus niveles de riesgo y compararse con otras empresas.
En la sexta edición participaron más empresas que en años anteriores y se auditaron cerca de 500 millones de kilómetros recorridos por flotas de distintos sectores productivos.
“Este año batimos todos los récords de participación de empresas y de kilómetros auditados. Aumentamos en casi un 33% la cantidad de kilómetros monitoreados y alcanzamos cerca de 500 millones de kilómetros auditados. Eso demuestra que cada vez más empresas están interesadas en medir y gestionar su seguridad vial”, afirma García.
Sin embargo, medir por sí solo no garantiza mejores resultados. Manhood advierte que uno de los principales desafíos está en utilizar correctamente la información obtenida.
“El principal error es usar la tecnología para castigar en vez de acompañar. A eso se suman los datos incompletos, la desalineación entre el trabajo en terreno y los sistemas, y olvidar reconocer a quienes realizan una buena gestión”, plantea.
Para García, el valor del reconocimiento también está en incentivar la mejora continua entre las organizaciones participantes.
“Lo importante no es ganar, sino atreverse a medirse. Hemos visto que prácticamente todas las empresas que vuelven a participar logran reducir sus niveles de riesgo. Eso demuestra que la mejora continua funciona y que es posible construir carreteras más seguras para todos”, sostiene.
El desafío para el próximo período
Con miras a la versión 2026-2027 del Premio a la Flota Más Segura de Chile, MIGTRA invitó a las empresas que aún no han medido sus niveles de riesgo a sumarse a la iniciativa.
El objetivo es que las organizaciones puedan conocer de manera objetiva el comportamiento de sus flotas, compararse con otras empresas de la industria e identificar buenas prácticas que permitan fortalecer la seguridad vial.
La experiencia de Novandino, ENEX y SQM muestra que reducir los riesgos requiere una combinación de liderazgo, tecnología, capacitación, monitoreo y trabajo conjunto con los conductores.
Más que una meta puntual, la seguridad vial aparece así como un proceso permanente que debe integrarse a la operación diaria para conseguir resultados sostenibles en el tiempo.

