Los exmandatarios difundieron una declaración conjunta para cuestionar la incorporación de Chile a la iniciativa impulsada por Estados Unidos. El documento surgió tras conversaciones entre ambos y volvió a instalar a Michelle Bachelet en la discusión política nacional, apenas días después del retiro de su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas.
Cerca de las 18:30 horas comenzó a difundirse desde la oficina del expresidente Gabriel Boric una declaración que rápidamente adquirió una dimensión política mayor: el documento llevaba también la firma de la expresidenta Michelle Bachelet.
El destinatario del mensaje era el Gobierno de José Antonio Kast y, específicamente, la decisión de incorporar a Chile al denominado Escudo de las Américas, iniciativa impulsada por Estados Unidos y presentada por La Moneda como un espacio de cooperación frente a amenazas vinculadas al crimen organizado transnacional.
La declaración conjunta permitió que dos de las principales figuras de la centroizquierda y la izquierda chilena fijaran una posición común frente a una decisión de política exterior adoptada por la actual administración.
En el texto, Boric y Bachelet expresaron su preocupación por la adhesión de Chile y plantearon que la cooperación frente a amenazas transnacionales debe desarrollarse resguardando la autonomía del país y sin subordinar sus decisiones de política exterior, seguridad o defensa a prioridades definidas por otra potencia.
También cuestionaron el concepto de “soberanía continental” asociado a la iniciativa y llamaron al Gobierno a reconsiderar la permanencia de Chile en ella.
Un documento que comenzó a tomar forma tras la decisión de Kast
La declaración se produjo poco después de que el Presidente José Antonio Kast anunciara la incorporación de Chile al Escudo de las Américas durante su visita a Nueva York, en el marco de su participación en la Asamblea General de Naciones Unidas.
El alcance de la iniciativa generó interpretaciones diferentes.
Desde la Cancillería chilena se ha sostenido que se trata de una declaración política vinculada principalmente con materias de seguridad transnacional. Sin embargo, desde Estados Unidos se han destacado dimensiones adicionales relacionadas con cooperación económica y diplomática entre los países participantes.
Ese escenario fue uno de los elementos que motivó la reacción de Boric y Bachelet.
Según personas vinculadas a ambos exmandatarios, existe comunicación frecuente entre ellos y la elaboración del documento no requirió un proceso prolongado. La idea, según esa versión, era establecer una posición conjunta respecto de lo que ambos consideraban un asunto relevante para la soberanía y la política exterior chilena.
Los equipos de ambos expresidentes han señalado que Boric y Bachelet “hablan permanentemente” y que en esta ocasión coincidieron en la necesidad de marcar una posición pública.
No existe, sin embargo, información pública que permita establecer si el contenido final contó con asesoría de terceros vinculados anteriormente a la Cancillería.
Bachelet vuelve al debate nacional tras su salida de la carrera a la ONU
La declaración adquirió una dimensión adicional debido al momento en que se produjo.
La expresidenta Bachelet había anunciado apenas cinco días antes el retiro de su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas, proceso que durante el Gobierno anterior había contado con respaldo institucional de Chile.
Con la llegada de Kast a La Moneda, esa posición cambió.
El actual Gobierno decidió no mantener el respaldo a la candidatura de la exmandataria, situación que posteriormente fue abordada públicamente por integrantes de la administración.
El regreso de Bachelet a una discusión política interna generó distintas interpretaciones respecto del momento escogido.
En su entorno, sin embargo, descartan que su salida de la carrera por Naciones Unidas explique su reaparición en el debate nacional. Según esa versión, la expresidenta continuará entregando opiniones sobre asuntos que forman parte de su agenda y mantendrá también su actividad internacional.
La declaración junto a Boric representa, en ese sentido, una de sus intervenciones políticas más visibles desde el término de su candidatura a la ONU.
Una coordinación política que no requirió un encuentro presencial
De acuerdo con personas conocedoras de la elaboración del documento, los dos exmandatarios no se reunieron presencialmente para preparar la declaración.
La coordinación se habría concentrado en el intercambio entre sus respectivos equipos y en la incorporación de ambas firmas al texto final.
El resultado fue una señal política conjunta en un asunto que ha generado cuestionamientos desde sectores de la oposición.
Entre quienes han expresado reparos aparece el excanciller Heraldo Muñoz, quien ha planteado dudas sobre la naturaleza jurídica de la iniciativa y sobre si corresponde considerarla únicamente una declaración política o si sus compromisos podrían tener otras implicancias.
También se sumaron críticas desde otros exintegrantes de la política exterior chilena.
El exministro de Relaciones Exteriores Mariano Fernández afirmó que el canciller Francisco Pérez Mackenna le habría señalado la existencia de presiones provenientes de Estados Unidos para que Chile se incorporara a la iniciativa. Esa afirmación corresponde a Fernández y no ha sido presentada aquí como un hecho independiente de esa declaración.
El debate por la soberanía vuelve al centro de la política exterior
La controversia también reactivó referencias a episodios anteriores de la política exterior chilena.
Entre ellos aparece la decisión del expresidente Ricardo Lagos de mantener su oposición a la intervención militar estadounidense en Irak en 2003, en un momento en que Chile negociaba con Estados Unidos su Tratado de Libre Comercio.
La comparación ha sido utilizada por sectores críticos del actual Gobierno para plantear un debate sobre los márgenes de autonomía que Chile debería mantener frente a las grandes potencias.
Desde ese sector, la exsubsecretaria de Relaciones Exteriores durante el Gobierno de Boric, Gloria de la Fuente, llamó públicamente a que otros líderes de la región también expresen sus posiciones.
Así, la declaración conjunta de Boric y Bachelet no solo instaló nuevamente la discusión sobre el Escudo de las Américas. También devolvió a la expresidenta al debate político nacional, en un momento en que el Gobierno de Kast enfrenta cuestionamientos opositores respecto del alcance de su nueva política exterior y de las implicancias que podría tener la incorporación de Chile a la iniciativa impulsada por Washington.

