El alcalde de Ñuñoa cuestionó la consistencia política de Tomás Vodanovic tras su carta conjunta con Jaime Bellolio y afirmó que no construye acuerdos con el Frente Amplio. También calificó de “irracional” la propuesta del Gobierno de José Antonio Kast para extender el estado de excepción, aunque aseguró que se trata de un “error” y no del sello autoritario del Ejecutivo.
El alcalde de Ñuñoa, Sebastián Sichel, lanzó duras críticas contra el Frente Amplio y, particularmente, contra el jefe comunal de Maipú, Tomás Vodanovic, durante su participación en el podcast Entender es todo, de The Clinic.
Sichel abordó la carta que Vodanovic suscribió junto al alcalde de Providencia, Jaime Bellolio, y cuestionó que este tipo de gestos puedan traducirse necesariamente en acuerdos políticos. A juicio del alcalde de Ñuñoa, el problema está en la distancia que existiría entre las señales públicas de diálogo y las posiciones políticas que, según afirmó, mantiene el Frente Amplio.
“Yo más que firmar una carta con un personaje, esperaría que pueda cambiar su escenario para construir acuerdo y que no sea una carta de buenas intenciones para firmar un acuerdo para la paz mundial”, sostuvo. El jefe comunal agregó que los acuerdos políticos deben estar respaldados por una conducta coherente.
“Los acuerdos deben ser consistentes, no señales políticas para salir en los diarios”, afirmó.
Sichel: “Me declaro abiertamente opositor del Frente Amplio”
La crítica de Sichel fue más allá de la figura de Vodanovic. El alcalde de Ñuñoa se declaró directamente opositor al Frente Amplio y cuestionó la disposición de la colectividad para alcanzar acuerdos políticos.
“Para ser amigo en política, en democracia, uno tiene que ser consistente con lo que propone y lo que hace, y yo creo que no hay consistencia en este caso”, señaló.
Luego fue categórico:
“Yo me declaro abiertamente opositor del Frente Amplio, yo no construyo acuerdos con el Frente Amplio porque creo que el Frente Amplio no quiere construir acuerdos”.
Sus declaraciones se producen mientras Vodanovic aparece como una de las figuras con mayor proyección presidencial dentro del Frente Amplio y en momentos en que distintos sectores políticos buscan abrir espacios de entendimiento en materias como seguridad y gobernabilidad.
Críticas al estado de excepción propuesto por Kast
Durante la entrevista, Sichel también se refirió a una de las propuestas de seguridad impulsadas por el Gobierno de José Antonio Kast: la posibilidad de extender los estados de excepción constitucional mediante una reforma.
El alcalde de Ñuñoa, quien se define como liberal de centro, cuestionó la fórmula planteada por el Ejecutivo y sostuvo que su diseño sería inconstitucional. “En cualquier régimen democrático que una autoridad unipersonal, que es el Presidente de la República, pueda tomar el control del territorio por ocho meses es irracional”, afirmó.
Sin embargo, Sichel marcó distancia entre su crítica a la propuesta y una eventual calificación del Gobierno como autoritario. Para el alcalde, se trataría de un “desliz” dentro de un Ejecutivo que, según su apreciación, responde más bien a una derecha tradicional.
“Yo estoy de acuerdo con la reforma constitucional, lo que no estoy de acuerdo con el mecanismo que proponen”, explicó. Y agregó que aquello “no hace que el gobierno sea iliberal o liberal”, sino que corresponde a un error dentro de la propuesta.
Propone limitar la intervención a 15 días
Sichel planteó además una alternativa respecto de la duración de las intervenciones bajo un estado de excepción. A su juicio, una medida de este tipo debería tener un plazo inicial cercano a los 15 días y concentrarse territorialmente en sectores específicos.
“Yo iría de acupuntura precisa en un polígono determinado y más de 15 días debería pasar por el Congreso”, sostuvo. Para el alcalde, una intervención que supere ese período requiere un control institucional mayor. “Más de 15 días. Es que una intervención mayor. Ya no hablamos de acupuntura, sino que hablamos de un proceso”, explicó.
Sichel revela zonas bajo control del crimen organizado en Ñuñoa
La seguridad ocupó buena parte de la conversación. Desde su experiencia como alcalde, Sichel afirmó que existen al menos dos sectores en torno al Estadio Nacional donde el crimen organizado tendría un nivel importante de control.
El jefe comunal relató además las dificultades que enfrenta el municipio para ingresar a determinados inmuebles vinculados presuntamente al tráfico de drogas. Según explicó, en uno de los casos debió utilizar una vía relacionada con las condiciones sanitarias del inmueble para poder ingresar.
“Había literalmente excremento humano, pasta base, todo”, relató. Sichel explicó que, si el municipio busca obtener una orden de un fiscal para ingresar debido a la venta de drogas, debe acreditar previamente que efectivamente existe comercialización. Por eso, cuestionó las herramientas legales disponibles para que las autoridades municipales puedan actuar frente a determinados inmuebles.
“El Estado tiene que poder defenderse”
El alcalde planteó que el problema adquiere una dimensión diferente cuando existen barrios donde las organizaciones criminales tendrían capacidad para controlar territorialmente el entorno.
“Es bien absurdo que yo, que soy la autoridad que representa al Estado en el municipio, pueda entrar a una casa en que sé que consumen drogas, venden droga, como no puedo entrar, ni siquiera tomar imágenes adentro”, sostuvo.
Según Sichel, el problema no radica en establecer una autorización general para que los municipios puedan ingresar a viviendas, sino en generar herramientas específicas para situaciones excepcionales.
“No digo que esto debería ser la regla general”, aclaró. Sin embargo, sostuvo que existen sectores donde las organizaciones criminales ejercerían un nivel de control que desplaza incluso a las autoridades.
“En ciertos lugares, en que estos barrios están controlados porque son narcos, ellos son los jefes, no el alcalde, menos Carabineros. Creo que el Estado tiene que poder defenderse”, afirmó.
El narco y la corrupción del sistema
Finalmente, Sichel advirtió que el combate al crimen organizado no puede concentrarse únicamente en quienes comercializan drogas. A su juicio, una de las principales amenazas está en la capacidad que tienen estas organizaciones para corromper instituciones y penetrar el sistema judicial.
El alcalde planteó así una preocupación que va más allá de la presencia territorial del narcotráfico: la capacidad de las organizaciones criminales para generar redes de protección y afectar el funcionamiento de las instituciones encargadas de perseguirlas. Sus declaraciones vuelven a instalar el debate sobre las facultades de los municipios frente al crimen organizado, al mismo tiempo que abren una nueva controversia política entre sectores de centro y el oficialismo por los límites que deberían tener las medidas excepcionales de seguridad.

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