El cortocircuito de Fernando Barros con el Congreso que tensiona al Gobierno y abre un frente con RN

Las declaraciones del ministro de Defensa en respuesta a Paulina Núñez provocaron una dura reacción de Renovación Nacional, que salió a respaldar a la presidenta del Senado. En el oficialismo crecen las críticas a las “salidas de libreto” de Barros y algunos sectores ven detrás de la ofensiva de RN una disputa por recuperar influencia sobre una cartera históricamente vinculada al partido.


Un nuevo foco de tensión se abrió entre el Gobierno y el Congreso luego de que el ministro de Defensa, Fernando Barros, respondiera públicamente a los cuestionamientos formulados por la presidenta del Senado, Paulina Núñez (RN).

La senadora había cuestionado el desempeño del secretario de Estado y sostuvo que Barros “parece vocero opinando de todo”. También planteó la necesidad de que las Fuerzas Armadas “sientan que tienen un ministro”.

Las declaraciones no quedaron ahí. Consultado posteriormente por CNN Chile, Barros respondió que Núñez “forma parte de otro poder del Estado” y que, por esa razón, “no tiene por qué saber lo que se hace y piensa en el Ejecutivo o en Defensa”.

La respuesta terminó elevando la temperatura política y provocó un inmediato cierre de filas de Renovación Nacional en torno a la presidenta del Senado.

Barros acumula cuestionamientos dentro del oficialismo

El episodio se suma a una serie de controversias que han rodeado al ministro desde el inicio de su gestión.

En sectores del oficialismo existe preocupación por lo que califican como “salidas de libreto” de Barros, particularmente por intervenciones en materias que consideran propias de otras carteras.

Uno de los efectos que más inquieta al sector es el impacto que estas declaraciones podrían estar teniendo sobre la Cancillería y su titular, Francisco Pérez Mackenna, quien deberá enfrentar una interpelación en el Congreso el próximo 28 de septiembre.

Entre las intervenciones que han generado cuestionamientos se encuentran sus dichos respecto de Estados Unidos, cuando afirmó que Chile “no es el patio trasero de ningún país” ante las referencias de autoridades norteamericanas a la denominada “Doctrina Monroe”.

También provocaron debate sus declaraciones a DF Más, donde planteó que Chile debía salir del Convenio 169 de la OIT y terminar con la Ley Lafkenche.

A ello se sumaron sus gestiones para avanzar en la derogación de un decreto firmado por Argentina en 2021, relacionado con el denominado “control conjunto” entre ambos países en el Estrecho de Magallanes.

El diputado republicano Álvaro Carter también cuestionó la coordinación del ministro y sostuvo que la situación que enfrenta Cancillería se explica, precisamente, por las actuaciones de Barros.

La controversia resulta especialmente sensible debido a que, durante la reciente reunión bilateral entre José Antonio Kast y Javier Milei, ambos países suscribieron una declaración conjunta en la que Argentina reconoció la soberanía completa de Chile sobre el Estrecho de Magallanes.

RN sale en defensa de Paulina Núñez

Las nuevas declaraciones de Barros provocaron una reacción inmediata en Renovación Nacional.

La presidenta de RN, Andrea Balladares, acusó al ministro de desconocer el rol del Congreso y calificó sus palabras como una falta de respeto hacia Paulina Núñez y el Senado.

Posteriormente, en Radio Duna, Balladares sostuvo que las declaraciones fueron “impropias para un ministro de Estado” y cuestionó la forma en que Barros está entendiendo la relación entre el Ejecutivo y el Legislativo.

La senadora Camila Flores también salió en defensa de Núñez y recordó que la presidenta del Senado es la segunda autoridad del país.

“Quien además llega al cargo por elección popular y no por designación”, señaló Flores, subrayando la importancia del respeto entre las autoridades.

Desde la bancada de RN, la jefa de comité, María José Gatica, intentó moderar el conflicto y planteó la necesidad de que el Congreso y el Ejecutivo mantengan un diálogo basado en “respeto e información”.

Las críticas cruzan la frontera del oficialismo

El desempeño de Barros también ha comenzado a ser cuestionado desde la oposición. La presidenta del Partido Socialista, Paulina Vodanovic, afirmó que hasta ahora no conocen una agenda clara del ministro de Defensa.

El senador DC Iván Flores se sumó a las críticas y sostuvo que Barros no ha ingresado proyectos de ley ni anunciado una agenda legislativa desde su cartera. El parlamentario planteó que, antes de cuestionar el trabajo de otros poderes o instituciones, sería razonable que el ministro diera cuenta de los avances de su propia gestión.

De esta manera, el episodio dejó de ser solamente una disputa entre Barros y Núñez y comenzó a transformarse en un cuestionamiento político más amplio sobre el funcionamiento del Ministerio de Defensa.

La disputa de fondo: ¿RN quiere recuperar Defensa?

En el oficialismo existe, además, una lectura política sobre el endurecimiento de RN contra Barros. Algunos sectores interpretan la ofensiva como un intento de Renovación Nacional por recuperar influencia sobre el Ministerio de Defensa, una cartera que durante los gobiernos de Sebastián Piñera estuvo encabezada en varias oportunidades por figuras vinculadas al partido.

Entre quienes ocuparon ese cargo estuvieron Rodrigo Hinzpeter, Andrés Allamand, Alberto Espina, Mario Desbordes y Baldo Prokurica. Desde esa perspectiva, el conflicto con Barros podría tener también una dimensión de poder dentro del propio oficialismo.

Otra interpretación apunta directamente a Paulina Núñez y a sus posibilidades de proyectarse políticamente hacia el futuro. En ese sector existen quienes ven en sus cuestionamientos a Barros una oportunidad para fortalecer su liderazgo y posicionamiento dentro de RN.

En el entorno de Barros descartan una confrontación

Desde el círculo del ministro, en tanto, aseguran que sus declaraciones fueron respetuosas y que Barros evitó responder directamente a los cuestionamientos de Núñez.

Según esa versión, el secretario de Estado simplemente habría marcado los límites entre las atribuciones del Ejecutivo y las del Congreso, sin buscar abrir una confrontación institucional.

También destacan sus vínculos dentro del gabinete, particularmente con el ministro del Interior y Segegob, Claudio Alvarado, y con el senador RN José García Ruminot.

Dentro del oficialismo tampoco existe una lectura unánime sobre la actuación de Núñez. Algunos consideran que la presidenta del Senado se excedió al calificar a Barros como “vocero” y sostienen que, por su posición institucional, sus diferencias con el ministro debieron ser planteadas directamente al Presidente y no a través de los medios.

El episodio, sin embargo, deja instalado un problema político para La Moneda: mientras Barros mantiene una agenda propia y continúa interviniendo en asuntos sensibles de política exterior y seguridad, sus declaraciones comienzan a generar fricciones no solo con la oposición, sino también dentro de las propias filas oficialistas.

Y en política, cuando un ministro empieza a acumular incendios fuera de su cartera, tarde o temprano alguien termina preguntando quién lleva el extintor.

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