El expresidente respaldó la incorporación de Chile a la iniciativa impulsada por Estados Unidos y sostuvo que la cooperación regional permitirá mejorar el intercambio de información, la coordinación fronteriza y la persecución del crimen organizado y el narcotráfico.
El expresidente Eduardo Frei Ruiz-Tagle defendió la decisión de Chile de incorporarse al denominado Escudo de las Américas, iniciativa promovida por Estados Unidos para fortalecer la coordinación entre países del continente frente al crimen organizado transnacional.
Chile dejó su condición de observador y se incorporó formalmente a la iniciativa el 22 de septiembre, según confirmó la Cancillería. El Gobierno ha señalado que se trata de un mecanismo de coordinación voluntaria que busca facilitar el intercambio de información, el análisis de datos, la capacitación de las fuerzas de seguridad y la cooperación fronteriza.
En una carta publicada en El Mercurio, Frei sostuvo que ningún país puede enfrentar de manera aislada organizaciones criminales que operan a escala regional.
“Ninguna nación, y Chile no es una excepción, puede responder actualmente de manera aislada ante las organizaciones delictuales que actúan a escala regional”, planteó el exmandatario.
En esa línea, afirmó que la incorporación al mecanismo “fortalece la respuesta del Estado frente al crimen organizado y el narcotráfico”.
Información e inteligencia como herramientas contra el crimen
Frei destacó que la participación de Chile podría permitir ampliar la cooperación entre organismos de seguridad de distintos países.
Entre las herramientas que mencionó se encuentran el intercambio de información, el análisis de datos, la capacitación de Carabineros y la Policía de Investigaciones, además de una mayor coordinación en las zonas fronterizas.
A su juicio, estos mecanismos pueden contribuir a identificar rutas utilizadas por organizaciones criminales, seguir sus flujos financieros y desarticular las estructuras logísticas que permiten su funcionamiento.
“Integrarse a este mecanismo voluntario abre oportunidades concretas: compartir información oportuna, mejorar el análisis de datos, capacitar a Carabineros y a la Policía de Investigaciones, y profundizar la coordinación fronteriza”, sostuvo.
El planteamiento coincide con parte de los argumentos expuestos por la Cancillería al anunciar la adhesión. El Ministerio de Relaciones Exteriores señaló que la iniciativa contempla acceso a información contra el crimen organizado, sistemas de análisis inteligente de datos, capacitación policial y coordinación interfronteriza con Argentina, Bolivia, Perú y otros países de la región.
Frei plantea una estrategia que vaya más allá de las policías
El expresidente sostuvo que enfrentar el crimen organizado requiere combinar distintas herramientas del Estado, incluyendo prevención, inteligencia, investigación criminal, control fronterizo, persecución patrimonial y cooperación judicial.
“Actuar unidos implica reconocer que la seguridad de Chile depende también de la capacidad regional para cerrar espacios al delito”, afirmó.
Frei agregó que la cooperación debe desarrollarse con mecanismos que permitan compartir información de manera oportuna, pero también con capacidades técnicas y personal especializado.
En ese contexto, planteó que la experiencia de otros países puede servir para incorporar tecnologías y buenas prácticas, aunque subrayó que estas deben adaptarse a la realidad chilena y aplicarse respetando la Constitución, las leyes, los derechos fundamentales y la soberanía nacional.
“¿Cuántas muertes más de nuestros policías debemos esperar?”
En su carta, el exmandatario también hizo un diagnóstico crítico sobre la evolución del crimen organizado en Chile.
“Durante años se creyó que Chile estaba a salvo del narcotráfico y del crimen organizado. La realidad demostró lo errado de ese diagnóstico”, sostuvo.
A partir de esa afirmación, Frei planteó una serie de preguntas sobre el impacto que la expansión de las organizaciones criminales ha tenido en el país.
“¿Cuántas muertes más de nuestros policías debemos esperar? ¿Cuántos alcaldes más deben ser amenazados? ¿Cuántos secuestros más vamos a tolerar?”, cuestionó.
Sus declaraciones se conocen en medio de una discusión política respecto del alcance de la adhesión chilena al Escudo de las Américas. La iniciativa ha recibido respaldo desde el Gobierno, que sostiene que la coordinación es voluntaria y que cada Estado actúa conforme a sus obligaciones legales nacionales e internacionales.
Al mismo tiempo, distintos sectores han cuestionado el alcance del mecanismo y han planteado dudas sobre sus implicancias para la autonomía estratégica y la soberanía nacional. Incluso parlamentarios recurrieron a la Contraloría para solicitar un pronunciamiento sobre la incorporación de Chile.
En ese escenario, la posición de Frei se suma al debate desde la perspectiva de la seguridad y la cooperación internacional, poniendo el foco en la necesidad de fortalecer las capacidades del Estado frente a organizaciones criminales que operan más allá de las fronteras.

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