Sáhara Occidental: la ONU inicia el cierre de su misión de paz tras fracaso de negociaciones y vetos cruzados

El Consejo de Seguridad no logró renovar el mandato de la MINURSO después de que Rusia vetara una propuesta estadounidense y una iniciativa alternativa rusa no consiguiera los votos necesarios. António Guterres advirtió que el cierre de la misión no extingue el derecho del pueblo saharaui a la autodeterminación y alertó sobre el riesgo de una escalada militar.


El Sáhara Occidental enfrenta un nuevo escenario de incertidumbre internacional. Este domingo 1 de noviembre de 2026 comenzó el proceso de cierre de la Misión de las Naciones Unidas para el Referéndum del Sáhara Occidental (MINURSO), después de que el Consejo de Seguridad no consiguiera aprobar ninguna de las dos propuestas presentadas para renovar su mandato.

El secretario general de Naciones Unidas, António Guterres, confirmó el inicio de esta etapa y recordó que la salida de la misión no significa que el pueblo saharaui pierda su derecho a decidir libremente su futuro.

En una declaración difundida por su portavoz, Stéphane Dujarric, Guterres reconoció el papel desempeñado por la MINURSO desde su creación en 1991, tanto en la supervisión del alto el fuego como en los esfuerzos para avanzar hacia una solución política del conflicto.

La declaración recordó que la misión fue establecida para proteger y servir al pueblo del Sáhara Occidental y, especialmente, permitirle ejercer su derecho inalienable a la libre determinación.

El secretario general fue explícito al señalar que la salida de la MINURSO no anula esos derechos e instó a todas las partes a respetarlos y promoverlos.

Comienza la liquidación de la MINURSO

El 1 de noviembre comenzó el período de liquidación de la misión, después de que su mandato expirara el 31 de octubre sin que el Consejo de Seguridad lograra acordar una nueva prórroga.

Durante esta etapa permanecerá un equipo reducido, dependiente del Departamento de Apoyo Operacional de Naciones Unidas, encargado de supervisar el traslado ordenado de los bienes pertenecientes a los países que aportaron contingentes militares y gestionar adecuadamente los equipos propiedad de la organización.

Guterres solicitó la cooperación de todas las partes para que el proceso se desarrolle de manera ordenada y en el menor tiempo posible. Sin embargo, el cierre administrativo no implica que todo el personal y los recursos de la misión hayan abandonado inmediatamente el territorio.

La MINURSO fue establecida mediante la Resolución 690 del Consejo de Seguridad, en 1991, como parte de un proceso que contemplaba la preparación de un referéndum para que la población saharaui pudiera decidir entre la independencia y la integración con Marruecos. Esa consulta nunca llegó a realizarse.

Guterres advierte sobre el riesgo de una escalada militar

El secretario general también manifestó preocupación por la situación de seguridad en el territorio y por las consecuencias que podría tener la desaparición de la presencia operativa de Naciones Unidas.

En su declaración, advirtió sobre el riesgo de una escalada de las hostilidades e instó a las partes a ejercer la máxima moderación, evitando acciones que puedan aumentar las tensiones o comprometer la estabilidad regional.

La advertencia adquiere especial relevancia porque la MINURSO cumplía funciones de observación y seguimiento del alto el fuego, incluso después de la reanudación de las hostilidades en noviembre de 2020.

Guterres también reconoció el trabajo de quienes integraron la misión durante sus 35 años de funcionamiento. Expresó su agradecimiento al personal y, particularmente, al representante especial para el Sáhara Occidental, Alexander Ivanko, además de rendir homenaje a los 20 integrantes de la MINURSO que perdieron la vida durante estas décadas.

Staffan de Mistura continuará la mediación política

Pese al cierre de la misión de paz, Naciones Unidas aseguró que mantendrá su compromiso con la búsqueda de una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable que garantice la autodeterminación del pueblo saharaui.

En ese contexto, el enviado personal del secretario general para el Sáhara Occidental, Staffan de Mistura, continuará desempeñando sus funciones diplomáticas y de mediación.

La continuidad de ese trabajo representa uno de los pocos mecanismos institucionales que permanecen activos para intentar acercar posiciones entre Marruecos y el Frente Polisario, en un conflicto que lleva décadas sin una solución definitiva.

El cruce de posiciones entre Rusia y Estados Unidos dejó a la ONU sin mandato

La crisis institucional de la MINURSO se desencadenó el 30 de octubre, cuando el Consejo de Seguridad discutió dos proyectos contrapuestos para definir el futuro de la misión.

La propuesta impulsada por Estados Unidos recibió 11 votos favorables, tres abstenciones y el veto de Rusia. El proyecto estadounidense contemplaba renovar el mandato, modificar el nombre de la misión para eliminar la referencia al referéndum y reorientar su trabajo en torno al proceso político, tomando como base la propuesta de autonomía presentada por Marruecos.

Moscú justificó su veto argumentando que el proyecto estadounidense favorecía una solución unilateral y podía perjudicar el derecho del pueblo saharaui a decidir su futuro.

Posteriormente, Rusia presentó una propuesta alternativa para extender técnicamente el mandato de la MINURSO durante un año, sin modificar sus funciones. Sin embargo, la iniciativa solo consiguió tres votos favorables, mientras que Estados Unidos votó en contra y otros once integrantes del Consejo se abstuvieron.

Al no alcanzar los nueve votos afirmativos necesarios, el proyecto ruso tampoco fue aprobado. De esta manera, el Consejo de Seguridad quedó sin una resolución que permitiera renovar el mandato de la misión antes de su vencimiento.

El resultado dejó en evidencia las profundas diferencias entre las potencias internacionales respecto del futuro del territorio y del papel que debe desempeñar Naciones Unidas en el proceso de descolonización.

Marruecos celebra el resultado y el Frente Polisario mantiene su rechazo

Las reacciones no tardaron en llegar. El Palacio Real de Marruecos calificó la no renovación del mandato como un avance importante y un paso significativo hacia la resolución del conflicto.

El ministro de Asuntos Exteriores marroquí, Nasser Bourita, consideró que el escenario abre una oportunidad para pasar de la gestión del conflicto a su resolución definitiva, según informó la agencia Xinhua.

En la vereda opuesta, el Frente Polisario y Argelia cuestionaron el resultado de las votaciones y defendieron la continuidad de una presencia internacional que consideran necesaria para proteger el proceso de autodeterminación.

Para los independentistas saharauis, la desaparición de la MINURSO supone la pérdida de un mecanismo de observación y contención en un territorio donde las tensiones militares no han desaparecido.

La incertidumbre también alcanza a la denominada zona colchón, donde la presencia de observadores internacionales cumplía un papel relevante para el seguimiento de las condiciones de seguridad. Su eventual deterioro podría incrementar las posibilidades de nuevos enfrentamientos, aunque cualquier escenario militar futuro dependerá de decisiones que todavía no se han concretado.

Chile y el cambio de posición frente al Sáhara Occidental

Mientras Naciones Unidas enfrenta el cierre de su misión, Chile también protagonizó un cambio significativo en su política exterior respecto del conflicto.

El 21 de septiembre de 2026, durante la 81.ª Asamblea General de Naciones Unidas, el canciller Francisco Pérez Mackenna y su homólogo marroquí, Nasser Bourita, suscribieron un comunicado conjunto que modificó la posición diplomática chilena sobre el territorio.

En el documento, Chile manifestó su apoyo a la soberanía de Marruecos sobre la totalidad de su territorio, incluida la región del Sáhara Occidental, y consideró que la propuesta de autonomía presentada por Rabat en 2007 constituye una solución política justa, duradera y mutuamente aceptable.

El comunicado también expresó el respaldo chileno a la Resolución 2797 del Consejo de Seguridad y estableció los términos de referencia para avanzar en la negociación de un Tratado de Libre Comercio entre ambos países.

Además, Santiago anunció su intención de promover oportunidades de cooperación económica y comercial en la región del Sáhara Occidental bajo administración marroquí.

La decisión representa un giro relevante en la posición diplomática de Chile y abrió un debate sobre sus implicancias para la tradición de respaldo al principio de autodeterminación de los pueblos y las resoluciones de Naciones Unidas.

Un territorio pendiente de descolonización

El Sáhara Occidental continúa figurando en la lista de territorios no autónomos de Naciones Unidas, donde fue incorporado en 1963. Es el único territorio africano que permanece en ese listado.

La antigua colonia española quedó en el centro de una disputa territorial después de la retirada de España y los Acuerdos de Madrid de 1975, que no resolvieron su estatus internacional ni garantizaron la celebración del referéndum de autodeterminación.

Desde entonces, Marruecos controla la mayor parte del territorio, mientras que el Frente Polisario mantiene su reivindicación independentista y cuenta con el respaldo de Argelia.

La Resolución 2797, aprobada el 31 de octubre de 2025, había extendido el mandato de la MINURSO hasta el 31 de octubre de 2026 y respaldado negociaciones que tomaran como base la propuesta de autonomía marroquí, manteniendo expresamente el objetivo de alcanzar una solución que garantizara la autodeterminación del pueblo saharaui.

Ahora, sin una misión operativa de Naciones Unidas sobre el terreno, el conflicto ingresa en una etapa de mayor incertidumbre diplomática y de seguridad.

El cierre de la MINURSO después de 35 años no resuelve la disputa ni extingue el derecho a la autodeterminación. Como recordó el diplomático saharaui Hafdala Chadad Brahim en un análisis publicado por El Ciudadano: «Una carretera no puede resolver una cuestión de descolonización. Un puerto no puede sustituir el derecho a la autodeterminación. Una inversión no puede sustituir el consentimiento de un pueblo».

La discusión de fondo permanece abierta: el futuro del Sáhara Occidental no depende únicamente de acuerdos económicos, proyectos de infraestructura o decisiones de las potencias internacionales, sino también del reconocimiento de los derechos de su población y de una solución política que pueda ser aceptada por las partes.

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