Carolina Tohá publicó una columna en La Tercera donde analiza errores recurrentes de los gobiernos chilenos y advierte sobre los riesgos de insistir en agendas alejadas de la ciudadanía.

La exministra del Interior sostuvo que el éxito de un gobierno depende de interpretar correctamente a la ciudadanía y evitar agendas desconectadas de la realidad social.
La exministra del Interior Carolina Tohá publicó una columna de opinión en el diario La Tercera en la que reflexiona sobre los errores políticos que, a su juicio, han marcado a distintos gobiernos recientes y advierte sobre los riesgos de insistir en posiciones ideológicas rígidas alejadas de la ciudadanía.
Bajo el título “Del realismo sin renuncia a la renuncia al realismo”, la exautoridad plantea que diversas administraciones han enfrentado un patrón común: asumir que contaban con un respaldo mayoritario para impulsar sus programas y luego verse obligadas a ajustar sus agendas frente a una sociedad más compleja y cambiante.
Gobiernos enfrentados a la “porfiada realidad”
En su análisis, Tohá sostiene que los gobiernos de Michelle Bachelet, Sebastián Piñera y Gabriel Boric experimentaron situaciones similares al momento de gobernar.
Según plantea, las distintas administraciones debieron modificar prioridades e incluso contradecir planteamientos iniciales al enfrentarse con lo que define como una “porfiada realidad”, marcada por cambios sociales, presiones políticas y expectativas ciudadanas dinámicas.
Crítica a la obstinación ideológica
La exministra advierte que uno de los errores recurrentes ha sido la rigidez ideológica, fenómeno que —a su juicio— no solo afectó a gobiernos, sino también a procesos políticos recientes como la Convención Constitucional y el Consejo Constitucional.
Tohá sostiene que en estos espacios se intentó imponer visiones políticas sin una conexión suficiente con el país real, replicando dinámicas que terminaron generando rechazo ciudadano.
Aunque evita mencionar directamente a la actual administración, señala que existe el riesgo permanente de repetir ese patrón cuando los gobiernos asumen que la ciudadanía respalda completamente un proyecto político sin considerar cambios en la opinión pública.
Llamado a interpretar el país real
Como reflexión final, la exministra plantea que el desafío central de la política no consiste únicamente en mantener convicciones ideológicas, sino en desarrollar una lectura más precisa de la sociedad chilena.
A su juicio, el camino pasa por “interpretar el país que Chile es”, avanzar hacia acuerdos amplios y responder a las demandas ciudadanas evitando lógicas de confrontación permanente.
La columna reabre así el debate sobre el equilibrio entre convicción política y pragmatismo en la conducción de los gobiernos, en un escenario marcado por alta volatilidad electoral y cambios constantes en las prioridades sociales.

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