El Partido de la Gente volvió a convertirse en un actor decisivo en el Congreso, condicionando las negociaciones de la derecha y del Gobierno. Mientras Republicanos, Chile Vamos y el Ejecutivo disputan su influencia, Franco Parisi consolida una estrategia que mantiene al PDG en el centro de las decisiones legislativas.
El Partido de la Gente volvió a demostrar que sus votos pueden inclinar la balanza en el Congreso. Mientras el Gobierno, Republicanos y Chile Vamos disputan su respaldo, Franco Parisi consolida una estrategia que mantiene al PDG como un actor decisivo en la negociación legislativa.
La disputa política de esta semana dejó una escena poco habitual en la derecha: una competencia por adjudicarse quién marca el rumbo del sector. El presidente del Partido Nacional Libertario, Johannes Kaiser, afirmó que tiene «a todo el Gobierno bailando» al ritmo de su colectividad. La candidata presidencial de Chile Vamos, Evelyn Matthei, respondió con ironía: «Johannes querido, yo creo que el que está poniendo la música es el PDG».
Aunque ambas afirmaciones buscan fortalecer sus respectivas posiciones políticas, reflejan una realidad que hoy pocos discuten en el Congreso: el Partido de la Gente (PDG) se ha transformado en un actor clave para la aprobación de proyectos relevantes y en un interlocutor que ninguna fuerza política puede ignorar.
El proyecto de Parisi y la presión al Gobierno
La influencia del PDG volvió a quedar en evidencia durante la discusión de la Ley Miscelánea. El Ejecutivo decidió otorgar urgencia al proyecto impulsado por Franco Parisi que propone la devolución del IVA en medicamentos y pañales, una señal interpretada como un intento por asegurar el respaldo de los 14 diputados de la bancada.
Sin embargo, la estrategia no dio los resultados esperados. Horas después, el PDG anunció que igualmente rechazaría artículos considerados fundamentales para la iniciativa gubernamental, dejando nuevamente en evidencia su independencia frente a las negociaciones del oficialismo.
Republicanos endurece las críticas
La reacción desde el Partido Republicano no tardó en llegar. Su presidente, Arturo Squella, criticó duramente el actuar del PDG a través de redes sociales, recordando que no es la primera vez que la colectividad modifica su posición durante una negociación legislativa.
El episodio se suma a antecedentes recientes, como el rechazo inicial a discutir la reforma impulsada por el Gobierno y las declaraciones de Franco Parisi, quien calificó como una «mala noticia» el triunfo presidencial de José Antonio Kast antes de su llegada a La Moneda.
Una estrategia de negociación propia
En el Congreso existe una percepción cada vez más instalada: el PDG negocia iniciativa por iniciativa, sin comprometerse con un programa político permanente.
Esa estrategia le ha permitido transformarse en un árbitro de múltiples votaciones, entregando o retirando su apoyo según el contenido específico de cada proyecto.
La propia bancada defendió esa posición luego de quedar fuera de la comisión mixta de la Ley Miscelánea, acusando una supuesta «colusión entre la izquierda y la derecha». En la misma línea, la diputada Zandra Parisi descartó cualquier acuerdo preferente con el Ejecutivo y aseguró que el PDG representa «el partido más importante de la oposición».
Un protagonismo que genera incomodidad
El creciente protagonismo del PDG también provoca tensiones dentro de la propia derecha.
Mientras algunos dirigentes consideran indispensable mantener canales de diálogo con la colectividad, otros cuestionan su forma de negociar y advierten que el liderazgo de Franco Parisi y el eventual protagonismo de Pamela Jiles podrían alterar el equilibrio político de cara a las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias.
A ello se suma una serie de dificultades internas del propio partido, entre ellas observaciones del Servicio Electoral (Servel) sobre sus balances financieros y la repetición de sus elecciones internas antes de constituir la actual directiva.
Una influencia que trasciende su tamaño
Paradójicamente, pese a esos problemas administrativos, el PDG mantiene una capacidad de influencia superior a la de partidos con mayor trayectoria.
La presencia constante de ministros negociando con su bancada, las diferencias públicas entre dirigentes oficialistas respecto de cómo relacionarse con la colectividad y las críticas cruzadas desde Republicanos y Chile Vamos muestran que el partido fundado por Franco Parisi continúa ocupando un espacio estratégico en la política nacional.
Cinco años con protagonismo parlamentario
Este domingo el Partido de la Gente cumplirá cinco años de existencia. La celebración incluirá actividades regionales y una participación telemática de Franco Parisi desde Europa.
Mientras tanto, el debate político continúa. La derecha sigue discutiendo quién lidera el sector, el oficialismo busca construir mayorías para sacar adelante su agenda legislativa y el PDG, sin comprometerse plenamente con ninguno de los bloques, mantiene una posición que le permite inclinar la balanza en votaciones clave.
Más que definir el ritmo de la política chilena, el partido ha demostrado que, en un Congreso altamente fragmentado, sus votos pueden convertirse en el factor decisivo para destrabar o frenar las principales iniciativas legislativas.

Leave a Reply