“No estamos dispuestos a vivirlo nuevamente”: vecinos de Providencia alertan por reapertura de la embajada de Venezuela

Tras el anuncio de la reactivación de las relaciones consulares entre Chile y Venezuela, residentes del sector de calle Bustos, en Providencia, iniciaron gestiones para evitar que la futura atención masiva vuelva a colapsar el barrio. Organizaron un comité, recolectan firmas y piden a Cancillería trasladar las funciones consulares a un sector no residencial.


La reapertura de los servicios consulares entre Chile y Venezuela mantiene expectantes a miles de personas que necesitan regularizar documentos y realizar trámites pendientes. Pero en un tranquilo sector residencial de Providencia, la noticia despertó una preocupación completamente distinta.

Los vecinos de calle Bustos y sus alrededores temen volver a vivir lo que ocurrió entre 2019 y 2024: extensas filas, personas pernoctando en las veredas, problemas sanitarios, congestión y episodios de violencia en torno a la embajada venezolana.

“Fue atroz”, resume uno de los residentes.

Por eso, ante una eventual reapertura de las dependencias consulares, los vecinos comenzaron a organizarse. Crearon un comité, sostuvieron reuniones con autoridades locales y preparan una solicitud formal para que la atención consular masiva sea trasladada a un sector que cuente con mejores condiciones para recibir a cientos o incluso miles de personas.

Su argumento es claro: aseguran que no se trata de una discusión política ni de un rechazo hacia la comunidad venezolana.

“No es un problema de xenofobia ni de inmigración. El problema es la aglomeración”, explican.

El temor a que vuelvan las largas filas en calle Bustos

La embajada de Venezuela está ubicada en calle Bustos 2021, a pasos de Pedro de Valdivia y de la estación de Metro Inés de Suárez.

Antes del cierre de las relaciones consulares, el sector enfrentó durante años una alta demanda de personas que acudían a realizar distintos trámites. Según relatan vecinos y trabajadores del barrio, las filas llegaron a extenderse por varias cuadras y muchas personas comenzaron a pasar la noche en el lugar para mantener su puesto.

El problema, aseguran, fue creciendo con el tiempo.

“Las condiciones urbanas o geográficas de este lugar no están aptas. Después de dos años en que los venezolanos no han podido hacer ningún trámite consular, desde el primer día podríamos volver a vivir la mala experiencia de 2019 a 2024”, comenta Felipe, uno de los vecinos del sector.

Los residentes recuerdan dificultades para desplazarse por las veredas, acumulación de basura, problemas de higiene, ruido y protestas.

También mencionan episodios de violencia registrados durante ese periodo.

Un trabajador del sector relató que, en algunas oportunidades, se produjeron riñas entre personas que esperaban atención.

“Dos o tres veces se pusieron a pelear con sables, con cuchillos. Entonces era mucho. Por eso la gente está preocupada”, señaló.

“No estamos dispuestos a vivirlo nuevamente”

La inquietud aumentó después del anuncio realizado el pasado 30 de julio sobre la reanudación de las relaciones consulares entre Chile y Venezuela.

Tras dos años de suspensión, ambos países comenzaron a avanzar en la reapertura de sus respectivos servicios, lo que permitirá retomar trámites para miles de ciudadanos.

Para los vecinos de Providencia, sin embargo, el anuncio activó una carrera preventiva.

Los residentes organizaron un comité y comenzaron a reunirse con concejales y autoridades comunales. Además, buscan plantear su preocupación directamente al alcalde Jaime Bellolio y solicitar gestiones ante el Ministerio de Relaciones Exteriores.

La petición central es que las funciones consulares que implican atención masiva puedan trasladarse a un lugar no residencial.

“Que se traslade a algún terreno donde puedan realizarse los trámites de una manera más humana, porque también hay mujeres, adultos mayores y niños”, explica uno de los vecinos.

Y agrega: “No estamos dispuestos a vivirlo nuevamente”.

Vecinos recolectan firmas y preparan carta a Jaime Bellolio

El comité calcula reunir entre 60 y 80 firmas de residentes y comunidades del sector.

Paralelamente, elaboraron una carta dirigida al alcalde Jaime Bellolio bajo el título: “Preocupación vecinal ante la eventual apertura de la Embajada de Venezuela y solicitud de traslado de dependencias consulares a un sector no residencial”.

En el documento, los vecinos enfatizan que su preocupación no está relacionada con una nacionalidad determinada ni con impedir el funcionamiento de una representación diplomática.

El problema, señalan, es de carácter urbano, residencial, sanitario y de seguridad.

Los residentes advierten que una atención consular masiva podría generar un aumento considerable del flujo de personas y vehículos, congestión, dificultades de estacionamiento, ocupación de veredas, mayores requerimientos de seguridad, eventuales manifestaciones y otras situaciones que podrían afectar la calidad de vida del barrio.

Entre sus solicitudes se encuentran revisar los antecedentes urbanísticos y normativos de las dependencias, evaluar anticipadamente el impacto de su funcionamiento y adoptar medidas preventivas.

Pero la principal petición apunta a que el municipio gestione ante Cancillería y otras autoridades el eventual traslado de las funciones consulares de atención masiva a un sector con condiciones adecuadas para recibir al público.

Municipio asegura coordinación con Cancillería

Desde la Municipalidad de Providencia señalaron que mantienen una coordinación permanente con el Ministerio de Relaciones Exteriores ante una eventual reapertura de la embajada venezolana.

El objetivo, indicaron, es que el proceso se concrete de manera ordenada y permita resguardar la tranquilidad y seguridad del entorno.

La administración comunal también aseguró mantener contacto con los vecinos para recoger sus inquietudes y abordar posibles medidas preventivas.

Sin embargo, los residentes reconocen que la decisión sobre el funcionamiento y eventual traslado de dependencias consulares no depende exclusivamente del municipio.

Por eso buscan que la autoridad comunal se convierta en un canal formal para llevar sus planteamientos ante Cancillería y las instituciones competentes.

La reapertura aún no tiene fecha confirmada

Aunque Chile y Venezuela acordaron retomar sus relaciones consulares, todavía no existe una fecha oficial para la reapertura de todas las dependencias.

En el caso chileno, el Ministerio de Relaciones Exteriores ya designó a Felipe Orellana como nuevo cónsul general en Caracas, quien deberá liderar el proceso de reapertura en Venezuela.

En Santiago, en cambio, todavía persisten las interrogantes sobre cuándo volverá a funcionar la atención consular venezolana y quién estará a cargo de encabezarla.

Los vecinos aseguran que durante las últimas semanas no han observado movimientos significativos en el edificio de calle Bustos.

Sin embargo, algunos creen que la reapertura podría producirse durante septiembre. Un detalle llamó especialmente su atención: la instalación de nueva señalética en la esquina de Bustos con Pedro de Valdivia, con instrucciones relacionadas con la organización de las filas para acceder a la embajada.

Para los residentes, esa señal basta para mantener la alerta.

Después de dos años sin atención consular, temen que la demanda acumulada provoque desde el primer día una nueva concentración masiva de personas en un barrio que, aseguran, no tiene la infraestructura para soportarla.

La embajada sigue sin abrir. Pero para sus vecinos, la preocupación ya está en la puerta.

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