Del “quiebre de la democracia” a “Chile eligió la libertad”: las dos derechas frente al 11 de septiembre

A 53 años del Golpe de Estado, la derecha chilena vuelve a exhibir sus diferencias frente al 11 de septiembre: mientras RN y Evópoli hablan de quiebre democrático y reflexión, republicanos y libertarios reivindican la intervención de las Fuerzas Armadas y entregan una lectura radicalmente distinta de la historia reciente.


A 53 años del Golpe de Estado, la derecha chilena vuelve a exhibir sus diferencias frente al 11 de septiembre: mientras RN y Evópoli hablan de quiebre democrático, reflexión y defensa de las instituciones, sectores del Partido Republicano y el Partido Nacional Libertario reivindican la intervención de las Fuerzas Armadas y entregan una lectura radicalmente distinta de la historia reciente.

Por primera vez desde el retorno a la democracia, el Gobierno de José Antonio Kast decidió no realizar una conmemoración oficial del 11 de septiembre. La determinación abrió críticas desde distintos sectores y dejó expuestas las diferencias que existen entre los partidos que forman parte del actual oficialismo.

El propio Presidente Kast defendió la decisión señalando que la historia no puede borrarse, pero tampoco debe convertirse en una condena permanente para las nuevas generaciones.

“La historia no la podemos borrar, genera dolores y convicciones (…) Así como no puedo borrar la historia, tampoco puedo pedirle a nuestros compatriotas a que estemos condenados por nuestra historia para mirar el futuro de nuestra nación”, sostuvo.

La determinación fue cuestionada incluso por sectores de la oposición. El presidente del Partido Comunista, Lautaro Carmona, la calificó como un “error político”.

Sin embargo, dentro de la coalición de Gobierno existe otro elemento que ayuda a explicar la decisión: no todos sus partidos tienen la misma interpretación sobre el significado político del 11 de septiembre de 1973.

RN: REFLEXIÓN SOBRE EL QUIEBRE INSTITUCIONAL

El jefe de bancada de los diputados de Renovación Nacional, Diego Schalper, planteó una posición distinta a la de quienes buscan reivindicar la intervención militar.

En conversación con Radio Infinita, el parlamentario sostuvo que habría sido una buena oportunidad para realizar una actividad que permitiera reflexionar sobre el pasado y proyectar el futuro.

“Me habría parecido una buena oportunidad para haber hecho un hito reflexivo, un hito de futuro y un hito que pensara en cómo reflexionamos desde esa fecha en que nunca más se den las consecuencias y las circunstancias que llevaron al país al quiebre institucional que vivió una generación”, señaló.

Schalper reconoció, además, que dentro de las fuerzas que respaldan al Gobierno existen miradas diferentes sobre cómo abordar la fecha.

“Evidentemente, y no será una novedad para los auditores, que hay otras fuerzas que pensaron en cosas distintas, que había que conmemorarlo en un tono distinto a ese”, afirmó.

La definición también quedó reflejada en la postura adoptada por Evópoli.

El partido difundió una declaración titulada “A 53 años del quiebre de nuestra democracia”, en la que llamó a cuidar las instituciones democráticas y reivindicó el diálogo como herramienta para enfrentar las diferencias políticas.

“Las instituciones democráticas deben cuidarse siempre. El diálogo exige respeto, responsabilidad y disposición a encontrarnos con quienes piensan distinto”, señaló la colectividad.

El documento agregó que la polarización y la intolerancia, cuando son llevadas al extremo, pueden terminar afectando gravemente la convivencia.

REPUBLICANOS: “CHILE ELIGIÓ LA LIBERTAD”

La mirada es completamente distinta entre algunos representantes del Partido Republicano.

El diputado Cristián Araya publicó en redes sociales un mensaje en el que afirmó que el 11 de septiembre de 1973 Chile “eligió la libertad” y atribuyó a la intervención de las Fuerzas Armadas el haber detenido lo que calificó como una “revolución marxista”.

El parlamentario también publicó otro mensaje relacionado con Augusto Pinochet, en el que ironizó respecto de las distintas denominaciones que pueden utilizarse para referirse al excomandante en jefe del Ejército y exjefe de la dictadura.

La diputada republicana Macarena Santelices, en tanto, puso el foco en el contexto político y económico previo al Golpe de Estado.

A través de redes sociales publicó cuatro imágenes relacionadas con la situación del país antes del 11 de septiembre y sostuvo que la historia no puede comprenderse desde una sola perspectiva.

“La historia no se entiende contando solo la mitad. Chile no llegó al 11 de septiembre de 1973 de un día para otro”, planteó.

Santelices agregó que conocer los antecedentes de la crisis previa resulta fundamental para comprender el período histórico y evitar repetir situaciones similares.

KAISER Y LA REIVINDICACIÓN DE LA INTERVENCIÓN MILITAR

Desde el Partido Nacional Libertario, su presidente, Johannes Kaiser, también entregó una interpretación favorable a la intervención de las Fuerzas Armadas.

El diputado compartió un video basado en una entrevista concedida por Patricio Aylwin en 1973 a un medio español, utilizando sus declaraciones para contextualizar la crisis política que precedió al Golpe de Estado.

Kaiser sostuvo que la crisis económica, el conflicto político y lo que calificó como intentos del Gobierno de la Unidad Popular por concentrar el poder provocaron un escenario que, a su juicio, terminó precipitando la intervención militar.

“La acción de las Fuerzas Armadas simplemente se anticipó a ese riesgo para salvar al país de caer en una guerra civil o en una tiranía comunista”, afirmó.

La postura vuelve a marcar una distancia importante respecto de las declaraciones provenientes de RN y Evópoli, que han puesto el énfasis en el quiebre institucional y en la necesidad de preservar la democracia.

LA DIFERENCIA TAMBIÉN ESTÁ DENTRO DEL PARTIDO REPUBLICANO

Pero el Partido Republicano tampoco presenta una posición completamente uniforme.

La diputada Javiera Rodríguez se desmarcó de la identificación automática entre su partido y una postura pinochetista. En declaraciones a La Tercera, sostuvo que no se considera pinochetista y cuestionó que las nuevas generaciones queden atrapadas en etiquetas asociadas a un episodio ocurrido hace más de cinco décadas.

“No sé si es algo que debe conmemorarse”, señaló la parlamentaria.

Rodríguez reconoció que dentro del Partido Republicano existen personas que sienten cercanía con determinadas figuras históricas, pero planteó que la discusión debería orientarse hacia una mirada de futuro.

“Ponernos etiquetas con algo que pasó hace 50 años, creo que no va en línea con la mirada futura que debe tener cada uno de los partidos”, afirmó.

UN 11 DE SEPTIEMBRE CON DISTINTAS LECTURAS

Las declaraciones realizadas en torno al 11 de septiembre de 1973 dejan en evidencia que la derecha chilena mantiene diferencias relevantes sobre la forma de interpretar y abordar uno de los episodios más controvertidos de la historia del país.

Mientras RN apuesta por una mirada reflexiva sobre el quiebre institucional y Evópoli pone el acento en el cuidado de la democracia, sectores republicanos y libertarios reivindican la intervención de las Fuerzas Armadas y cuestionan las interpretaciones que condenan el Golpe de Estado sin incorporar el contexto previo.

Incluso dentro del Partido Republicano existen voces que buscan tomar distancia de la identificación con el pinochetismo y poner el foco en una agenda política orientada hacia el futuro.

En medio de estas diferencias, la decisión del Gobierno de José Antonio Kast de no realizar una conmemoración oficial adquiere una dimensión política mayor.

Más que cerrar la discusión sobre el 11 de septiembre, la decisión deja al descubierto una pregunta que sigue instalada en la derecha chilena: ¿cómo abordar una fecha que para algunos representa el quiebre de la democracia, mientras para otros continúa siendo reivindicada como una intervención necesaria para evitar un escenario que consideraban aún más grave?

A 53 años del 11 de septiembre de 1973, la respuesta sigue dividiendo al sector que hoy ocupa el poder y muestra que la memoria política chilena continúa siendo un terreno de profundas diferencias.

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