Cooperativa Fértil impulsa la regeneración de suelos en siete comunas de La Araucanía

A través del Sistema de Incentivos para la Sustentabilidad Agroambiental de los Suelos Agropecuarios (SIRSD-S), la organización entregó más de 514 metros cúbicos de compost en Angol, Pitrufquén, Freire, Nueva Imperial, Collipulli, Vilcún y Padre Las Casas. La iniciativa busca recuperar la salud de los suelos y fortalecer el potencial productivo de la agricultura familiar campesina.


Una cooperativa formada por seis jóvenes agricultores de Temuco, Nueva Imperial y Vilcún está demostrando que los residuos orgánicos pueden transformarse en una herramienta concreta para fortalecer el futuro productivo de La Araucanía. Se trata de Cooperativa Fértil, organización que, mediante la producción y distribución de compost, busca aportar a la recuperación de los suelos agrícolas y promover un modelo de economía circular en la región.

A través del Sistema de Incentivos para la Sustentabilidad Agroambiental de los Suelos Agropecuarios, conocido como SIRSD-S, Cooperativa Fértil entregó más de 514 metros cúbicos de compost en siete comunas de La Araucanía: Angol, Pitrufquén, Freire, Nueva Imperial, Collipulli, Vilcún y Padre Las Casas. El material fue destinado a agricultores y organizaciones vinculadas a la agricultura familiar campesina, con el objetivo de mejorar las condiciones del suelo y recuperar parte de la materia orgánica que resulta fundamental para la producción de alimentos.

“En Fértil siempre decimos que no producimos solamente compost: estamos generando las condiciones para que la agricultura familiar campesina pueda seguir produciendo alimentos en 20 o 30 años más. Cada metro cúbico que vuelve al campo contribuye a frenar la erosión, recuperar la materia orgánica y regenerar los suelos que sostendrán la agricultura del futuro”, señalaron desde la cooperativa.

De los residuos orgánicos a la recuperación de los suelos

Cooperativa Fértil nació ante la necesidad de producir compost localmente y evitar que este tipo de fertilizante orgánico debiera trasladarse desde la zona central del país. Lo que comenzó como una pequeña planta destinada a abastecer a sus cooperados se transformó en una iniciativa de alcance regional, que actualmente es presentada como la única planta de compostaje autorizada y en funcionamiento en La Araucanía.

La planta registra un procesamiento cercano a las 900 toneladas mensuales. En sus instalaciones, residuos provenientes de las industrias láctea, cervecera, alimentaria, agrícola y salmonera son sometidos a un proceso de transformación que permite obtener compost de calidad para su uso en actividades agrícolas. De esta manera, materiales que podrían terminar en rellenos sanitarios vuelven al ciclo productivo en forma de materia orgánica y nutrientes para los campos.

Este modelo permite enfrentar simultáneamente dos desafíos ambientales: la valorización de los residuos orgánicos y el deterioro de los suelos agropecuarios. Al evitar la disposición de estos materiales en rellenos sanitarios, la cooperativa contribuye a reducir los residuos enviados a estos recintos y, al mismo tiempo, genera un insumo que puede apoyar la recuperación de terrenos agrícolas degradados.

Una iniciativa que alcanza a la agricultura familiar campesina

El trabajo de Cooperativa Fértil ha beneficiado a más de 280 familias de la agricultura familiar campesina. Entre los destinatarios se encuentran cooperativas de mujeres floricultoras, organizaciones hortícolas y agricultores vinculados a los programas de Desarrollo Territorial Indígena (PDTI) y de Desarrollo Local (Prodesal).

La entrega de compost busca mejorar las condiciones físicas y biológicas de los suelos, favorecer la recuperación de la materia orgánica y contribuir al mantenimiento de su potencial productivo. Para la agricultura familiar campesina, estos factores son relevantes, especialmente en territorios donde la degradación del suelo, la erosión y la pérdida de nutrientes pueden afectar directamente la capacidad de producir alimentos.

La cooperativa también ha desarrollado esfuerzos junto a las municipalidades de Padre Las Casas y Vilcún, mediante sus primeros pilotos de recolección selectiva de residuos orgánicos. La correcta segregación de estos materiales permite mejorar su aprovechamiento, disminuir el volumen de residuos enviados a rellenos sanitarios y fortalecer la economía circular a nivel regional.

El desafío de producir alimentos en las próximas décadas

La experiencia de Cooperativa Fértil conecta la gestión de residuos con la necesidad de proteger los suelos que sostienen la producción agrícola. Desde la organización plantean que el compost no debe entenderse únicamente como un fertilizante, sino también como una herramienta para recuperar la salud del suelo y mantener sus capacidades productivas en el tiempo.

“Cada metro cúbico que vuelve al campo contribuye a frenar la erosión, recuperar la materia orgánica y regenerar los suelos que sostendrán la agricultura del futuro”, explicaron desde la cooperativa, destacando la importancia de impulsar soluciones locales para los desafíos ambientales y productivos de La Araucanía.

En ese contexto, la valorización de residuos orgánicos y la aplicación de prácticas sustentables aparecen como elementos complementarios para avanzar hacia una agricultura más resiliente. La articulación entre productores, municipios, organizaciones campesinas y programas de apoyo agrícola puede permitir que estos modelos se amplíen y lleguen a más familias de la región.

¿Qué es el SIRSD-S?

El Sistema de Incentivos para la Sustentabilidad Agroambiental de los Suelos Agropecuarios, SIRSD-S, es un programa orientado a recuperar el potencial productivo de los suelos agropecuarios degradados y conservar los niveles de mejoramiento alcanzados mediante prácticas sustentables.

En este caso, la entrega de compost representa una de las acciones destinadas a mejorar las condiciones del suelo, recuperar materia orgánica y contribuir a la sostenibilidad de la producción agrícola. La iniciativa de Cooperativa Fértil busca que los residuos orgánicos generados en la región puedan convertirse en recursos útiles para la agricultura familiar campesina y para el futuro productivo de La Araucanía.

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