El Cyber Monday 2026 comienza este lunes y, junto con las ofertas, también se intensifica el bombardeo de publicidad personalizada y recomendaciones en redes sociales. Psicóloga advierte que la combinación entre descuentos, gratificación inmediata y contenidos adaptados a los intereses de cada usuario puede favorecer compras impulsivas y posteriores arrepentimientos.
A pocas horas del inicio del Cyber Monday 2026, miles de consumidores se preparan para recorrer plataformas de comercio electrónico en busca de descuentos y oportunidades de compra. El evento se desarrollará desde las 00:00 horas de este lunes 5 de octubre hasta las 23:59 del miércoles 7 de octubre, con una avalancha de promociones que competirá por captar la atención de los usuarios.
Pero detrás de cada oferta, banner o recomendación personalizada existe también un componente psicológico. La combinación entre descuentos, publicidad dirigida, redes sociales e influencers puede convertir una compra inicialmente no planificada en una decisión difícil de resistir.
La académica de la Escuela de Psicología de la Universidad de los Andes, Romina León, explica que una compra impulsiva puede estar vinculada a una decisión predominantemente emocional y no necesariamente racional.
“Una compra impulsiva puede estar asociada a una decisión más emocional que racional”, señala la especialista. En ese proceso pueden intervenir el impulso, la expectativa de obtener una recompensa, la atracción que genera una oferta o la sensación de que determinado producto permitirá satisfacer una necesidad inmediata.
El algoritmo conoce tus intereses
A este escenario se suma la forma en que funcionan las plataformas digitales. Los usuarios reciben contenidos que no son necesariamente iguales para todos: las recomendaciones se ajustan a sus búsquedas, intereses y comportamientos anteriores.
Para León, esta personalización puede aumentar el atractivo de determinados productos y favorecer decisiones de compra más impulsivas.
“Los contenidos digitales están diseñados, en muchos casos, para ajustarse a los intereses y preferencias de los usuarios”, explica la psicóloga.
El fenómeno se potencia cuando intervienen influencers o creadores de contenido. Una recomendación presentada desde una experiencia personal puede generar una sensación de cercanía y confianza que hace que el producto parezca más necesario o atractivo.
Así, algo que originalmente no estaba dentro del presupuesto puede terminar incorporándose al carrito de compra simplemente porque apareció repetidamente en el contenido que consume una persona.
La emoción dura menos que la compra
El problema puede aparecer después del pago. La satisfacción inicial puede estar relacionada con la sensación de recompensa que produce concretar una compra, especialmente cuando existe la percepción de haber conseguido una oportunidad o un descuento.
Sin embargo, esa emoción puede disminuir con el paso de las horas o los días. Es entonces cuando aparece una evaluación más racional: si realmente se necesitaba el producto, cuánto dinero se gastó o qué otras prioridades podrían haberse atendido con ese monto.
“Puede existir una diferencia entre la evaluación emocional que se produce en el momento de comprar y la evaluación más reflexiva que aparece después”, plantea León.
Ese cambio de perspectiva ayuda a explicar por qué una persona puede sentirse satisfecha inmediatamente después de realizar una compra y, posteriormente, cuestionar la decisión.
La pausa puede ser el mejor antídoto
Frente a este escenario, la especialista recomienda introducir una pausa entre el impulso y la decisión definitiva.
Antes de comprar, plantea, puede ser útil preguntarse si realmente se necesita el producto, qué motivó el interés y si la decisión se mantendría después de unas horas o incluso algunos días.
También resulta importante distinguir una necesidad concreta de una emoción pasajera. Si el interés por determinado producto aparece principalmente porque está en oferta, porque un influencer lo recomienda o porque representa un estilo de vida que se quiere imitar, la recomendación es detenerse y evaluar la decisión con mayor distancia.
En un Cyber Monday diseñado para convertir la atención en ventas, unos minutos de reflexión pueden marcar la diferencia entre una compra planificada y un carrito lleno de productos que, días después, podrían terminar acompañados de una pregunta bastante menos atractiva: “¿Para qué compré esto?”.

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