Día Nacional del Feriante: las ferias libres buscan ser reconocidas como patrimonio vivo de Chile

Con más de 200 años de historia, 1.455 ferias a lo largo del país y generaciones de familias vinculadas al oficio, la Confederación Nacional de Ferias Libres (ASOF) llamó a reconocer a estos espacios como parte del Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile. La organización destacó además su aporte a la alimentación, la economía local y la vida comunitaria.


Más de dos siglos de historia, generaciones completas de familias dedicadas al oficio y una presencia extendida por todo el territorio nacional marcan la conmemoración del Día Nacional del Feriante, fecha destinada a reconocer la labor histórica y tradicional de quienes dan vida a las ferias libres de Chile.

La jornada fue destacada por la Confederación Nacional de Ferias Libres (ASOF) durante el Tercer Encuentro Nacional de Dirigentes de Ferias Libres 2026, que comenzó este lunes en Lo Valledor y contó con la participación del ministro de Economía, Daniel Mas.

Durante el encuentro se realizaron reconocimientos a la trayectoria de feriantes y se desarrollaron actividades de capacitación, alimentación saludable y fortalecimiento de las organizaciones. La programación continuará hasta este martes 6 de octubre, con talleres sobre liderazgo, gestión asociativa, materias tributarias, educación financiera y desarrollo emocional y dirigencial.

“Hoy queremos saludar a cada feriante de Chile, desde Arica a Magallanes; a quienes están desde antes que salga el sol preparando sus puestos y a quienes durante generaciones han hecho de la feria su vida. Este día es de ellos y ellas. Tenemos una historia que nos llena de orgullo, pero sobre todo tenemos futuro”, señaló la presidenta de ASOF, Paola Morales.

Más de dos siglos de historia popular

La conmemoración adquiere especial relevancia para el gremio debido a la iniciativa que impulsa ASOF para que las ferias libres sean reconocidas como Patrimonio Cultural Inmaterial de Chile.

La organización sostiene que la historia de estos espacios comerciales supera los 200 años y que su importancia trasciende la actividad económica. Las ferias constituyen lugares de encuentro cotidiano, intercambio social y transmisión de conocimientos y tradiciones entre generaciones.

“Cuando hablamos de las ferias libres no estamos hablando solamente de un lugar donde se compran frutas, verduras, pescados o productos para el hogar. Estamos hablando de más de dos siglos de historia popular de Chile, de familias que han transmitido este oficio de generación en generación y de un espacio que sigue siendo parte de la vida cotidiana de millones de personas. Somos patrimonio vivo y queremos que Chile lo reconozca como tal”, afirmó Morales.

Los antecedentes recopilados por ASOF para la solicitud patrimonial dan cuenta de la fuerte continuidad familiar existente en el sector. El 67% de las y los feriantes declara que sus padres o abuelos también ejercieron esta actividad, mientras que un 25% señala que la tradición familiar se remonta incluso a bisabuelos u otras generaciones anteriores.

Para la dirigenta, esta transmisión constituye uno de los principales elementos que explican el valor cultural de las ferias.

“Detrás de cada puesto hay una historia. Hay madres, padres, abuelos, hijos y nietos que aprendieron desde pequeños a reconocer un buen producto, atender a los caseros, levantarse de madrugada y construir una relación de confianza que ningún otro sistema de comercialización puede reemplazar. La feria es trabajo, pero también es familia, cultura, identidad y comunidad”, sostuvo.

1.455 ferias recorren el país

El Catastro Nacional de Ferias Libres 2025, citado en la propuesta patrimonial, registra actualmente 1.455 ferias libres en Chile.

Estos espacios mantienen un papel central en la distribución de alimentos frescos y en la conexión entre las ciudades y las economías campesinas y rurales. Para el sector, esa función adquiere especial importancia en un escenario donde el acceso a alimentos saludables, los precios y el fortalecimiento de las economías locales forman parte de las principales preocupaciones de las familias.

Pero junto con reivindicar su historia, ASOF plantea que el reconocimiento patrimonial debe ir acompañado de una discusión sobre el futuro de las ferias libres.

Entre los desafíos identificados por la organización se encuentran la modernización del sector, el relevo generacional, la seguridad, la protección social, la regulación, la capacitación y el fortalecimiento de las organizaciones de feriantes.

Desde la Confederación plantean que preservar esta tradición no significa mantenerla ajena a los cambios, sino generar condiciones para que las nuevas generaciones puedan continuar desarrollando el oficio.

En ese sentido, el Día Nacional del Feriante se transforma también en una oportunidad para poner en valor una actividad que, después de más de dos siglos, continúa ocupando un lugar cotidiano en barrios y ciudades de todo Chile.

“Somos parte de la historia de Chile y queremos seguir siendo parte de su futuro”, resumió la presidenta de ASOF.

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