Haciendo Escuela cumple 57 años: el programa de Falabella que apoya a 53 establecimientos y más de 23 mil estudiantes en Chile

La iniciativa nació en 1969 tras la reconstrucción de una escuela de Estación Central dañada por un terremoto. Hoy acompaña a comunidades educativas desde Arica hasta Punta Arenas, con programas de aprendizaje, asesoría docente y voluntariado corporativo.


Lo que comenzó como una iniciativa de apoyo a una escuela de Estación Central se convirtió, con el paso de las décadas, en uno de los principales programas de inversión social de Falabella. A 57 años de su creación, Haciendo Escuela trabaja con 53 establecimientos educacionales y beneficia a más de 23 mil estudiantes de enseñanza básica a lo largo de Chile.

La historia se remonta a 1965, cuando un terremoto de magnitud 7,4 afectó la zona central del país. En Santiago, la Escuela N.º 53 de Estación Central sufrió graves daños en su infraestructura, lo que impidió que continuara funcionando en condiciones adecuadas para sus más de 500 estudiantes.

Ante esta situación, Falabella contribuyó a la reconstrucción del establecimiento. Cuatro años después, en 1969, se inauguró el nuevo edificio, cuya comunidad educativa decidió adoptar el nombre de Escuela Arnaldo Falabella. Ese hito marcó también el nacimiento del programa Haciendo Escuela.

Más de medio siglo después, el establecimiento continúa siendo parte de la iniciativa, que actualmente se extiende desde Arica hasta Punta Arenas y también cuenta con presencia en Perú y Colombia.

“Es el programa de inversión social más emblemático de Falabella. Busca mejorar el aprendizaje de niños y niñas en la enseñanza básica a lo largo de todo Chile, y poder entregar más oportunidades a estos niños y niñas para que puedan desarrollar su máximo potencial”, explica Malena Marcalle, gerente de Sostenibilidad de Falabella Retail.

Un modelo centrado en los aprendizajes y el desarrollo educativo

El programa funciona a partir de la relación entre las tiendas de Falabella y las comunidades educativas de sus respectivos territorios. La estrategia prioriza establecimientos con altos índices de vulnerabilidad, bajo un modelo que busca mantener una vinculación directa con las escuelas.

“Se busca apoyar a establecimientos de altos índices de vulnerabilidad a través de un modelo que es bien simple: por cada tienda de Falabella se apoya a un colegio”, señala Marcalle.

Actualmente, la iniciativa trabaja con una red de 53 establecimientos educacionales y se articula mediante 45 tiendas de la compañía. Además, cuenta con la participación de 15 instituciones especializadas en la implementación de programas educativos y la medición de sus resultados.

El trabajo se organiza en cinco ejes: lectoescritura, matemáticas, habilidades socioemocionales, liderazgo educativo y voluntariado corporativo.

Los tres primeros están orientados directamente al aprendizaje y al desarrollo integral de los estudiantes. El liderazgo educativo, en tanto, busca fortalecer las capacidades de los equipos directivos, mientras que el voluntariado promueve la participación de los trabajadores de Falabella en actividades junto a las comunidades escolares.

Sin embargo, el modelo ha experimentado una transformación importante desde sus primeros años. Si inicialmente el apoyo estaba más relacionado con la entrega de productos y recursos materiales, con el tiempo la organización incorporó estrategias enfocadas en desarrollar capacidades dentro de los propios establecimientos.

“El programa hace 50 años nace con la convicción de que Falabella podía aportar al desarrollo de las comunidades donde estaba presente, generando oportunidades para niños y niñas a través de la educación, y yo creo que hoy esa idea sigue siendo exactamente la misma, no ha cambiado desde ningún punto de vista, pero lo que sí ha evolucionado es la forma en la que nosotros vamos entendiendo la forma de generar impacto”, detalla la ejecutiva.

Según explica, la experiencia acumulada permitió comprender que los cambios sostenibles requieren un trabajo más profundo con las comunidades educativas, junto con el acompañamiento de especialistas y la evaluación de los resultados.

Esta evolución se formalizó en 2024, cuando Falabella reformuló su estrategia junto a la Corporación Bien Público. Desde entonces, el programa concentra sus esfuerzos en el aprendizaje, la gestión educativa y el fortalecimiento de los vínculos con las comunidades escolares.

“De cierta forma el propósito sigue siendo el mismo, lo que ha cambiado es cómo nuestra comprensión sobre cómo contribuir de mejor manera, y si uno mira el programa en 1969 y lo mira hoy, probablemente las herramientas son bien distintas, pero la pregunta que intentamos responder es siempre la misma: cómo generamos más oportunidades a estos niños y niñas para que puedan desarrollar su potencial a través de la educación”, sostiene Marcalle.

Escuela Arnaldo Falabella: el establecimiento donde comenzó la historia

La Escuela Arnaldo Falabella, ubicada en Estación Central, continúa formando parte del programa que dio origen a su historia. Actualmente, el establecimiento cuenta con alrededor de 730 estudiantes y mantiene sus cupos completos, con una demanda de matrícula que supera su capacidad.

Su director, Marcelo Ramírez, señala que solo para prekínder recibieron este año más de 200 postulaciones para 50 vacantes, distribuidas en dos cursos.

Entre los factores que explican el interés de las familias menciona la trayectoria de la escuela, sus resultados académicos y las características demográficas del sector. De acuerdo con los registros del establecimiento, cerca del 70% de sus estudiantes son inmigrantes. A ellos se suman niños nacidos en Chile cuyos padres provienen de otros países, principalmente de familias que se asentaron previamente en la zona.

En esta comunidad educativa, el apoyo de Haciendo Escuela se concentra especialmente en las asignaturas de Lenguaje y Matemáticas, con énfasis en los niveles de primero a cuarto básico.

El trabajo se desarrolla junto a Aptus, institución que proporciona asesoría pedagógica, materiales educativos y acompañamiento a los docentes. El modelo contempla coordinación con la jefatura técnica, recursos didácticos y seguimiento del trabajo en aula.

“Hay un trabajo directo con la jefatura técnica, hay una asesoría permanente que incluye también material didáctico, libros que proporciona el programa, y eso se trabaja con una metodología que está definida, aprobada hace años con intervención de los profesores, que incluye acompañamiento en aula y la asesoría permanente a los profesores”, explica Ramírez.

Para el director, uno de los principales aportes de la iniciativa es facilitar el acceso a asesorías especializadas que, por sus costos, serían difíciles de financiar con los recursos propios de un establecimiento público.

“Nuestro objetivo es utilizar esta herramienta, que es súper potente, porque además como servicio público es una herramienta a la cual no tendríamos acceso. Para ser transparentes, este tipo de acompañamiento se da más bien en el sistema privado, donde hay recursos disponibles para ellos. En el caso de nosotros como servicio público, difícilmente podríamos tener acceso. Para nosotros es un plus bien especial”, destaca.

El programa también contempla jornadas de voluntariado corporativo en la escuela. Estas actividades convocan aproximadamente a 30 o 40 trabajadores de Falabella, quienes participan en talleres y experiencias junto a los estudiantes.

A diferencia del acompañamiento pedagógico, que se desarrolla durante el año escolar, las jornadas de voluntariado se concentran en fechas específicas y buscan fortalecer el vínculo entre la empresa y la comunidad educativa.

A 57 años de su creación, Haciendo Escuela mantiene así su vínculo con el establecimiento que dio origen a la iniciativa, mientras amplía su trabajo hacia otras comunidades educativas del país. Su evolución refleja un cambio en la manera de abordar la inversión social en educación: desde el apoyo material inicial hacia un modelo que prioriza los aprendizajes, el fortalecimiento docente y el desarrollo de capacidades para generar resultados sostenibles.

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