Chile envejece a toda velocidad: el modelo que busca mantener a las personas mayores en sus hogares

Chile supera los 3,6 millones de personas mayores de 60 años y enfrenta una creciente demanda de cuidados. Frente a la capacidad limitada de las residencias, alternativas como la atención domiciliaria buscan que las personas puedan envejecer en sus casas, con apoyo profesional y mayor autonomía. SITU Care atiende actualmente a cerca de 400 familias al mes.


Chile atraviesa un acelerado proceso de envejecimiento demográfico. Según los datos del Censo 2024 citados en los antecedentes de esta información, 3.665.028 personas tienen 60 años o más, equivalentes al 19,8% de la población. De ellas, cerca de 593 mil superan los 80 años, un grupo en el que las necesidades de apoyo y cuidados pueden aumentar considerablemente.

El desafío no se limita al crecimiento de la población mayor. También implica responder a las necesidades de quienes viven con distintos grados de dependencia y requieren asistencia para desarrollar sus actividades cotidianas.

Ante este escenario, la atención domiciliaria comienza a consolidarse como una alternativa para quienes necesitan apoyo, pero desean permanecer en su entorno familiar. El objetivo es ofrecer cuidados de acuerdo con las necesidades de cada persona, sin que el envejecimiento implique necesariamente trasladarse a una residencia.

El desafío de cuidar en una población que envejece

Los antecedentes de SENAMA presentados ante el Senado sitúan en cerca de 288 mil las personas mayores con dependencia severa en Chile, frente a unas 20 mil plazas en Establecimientos de Larga Estadía para Adultos Mayores (ELEAM).

Esta diferencia refleja la magnitud del desafío que enfrenta el sistema de cuidados. Aunque las residencias son necesarias para quienes requieren atención permanente, existen personas que pueden continuar viviendo en sus hogares si cuentan con los apoyos adecuados.

“Hay un espacio enorme entre una persona completamente independiente y una persona que necesita vivir en una residencia. Ahí hay miles de familias que hoy están tratando de resolver cómo cuidar a sus padres y permitirles seguir viviendo en sus casas”, explica Nicolás de la Carrera, CEO de SITU Care.

La empresa desarrolla un modelo de coordinación de servicios médicos y cuidados en el hogar. Actualmente, atiende a cerca de 400 familias mensuales y ha prestado servicios a más de 4.500 personas mayores.

Para ello, cuenta con una red de aproximadamente 100 profesionales y técnicos de la salud, además de más de 300 cuidadores.

Atención domiciliaria: cuidados según las necesidades de cada persona

El modelo de SITU Care integra distintas prestaciones, según la situación de cada usuario. Entre ellas se encuentran geriatría, enfermería, kinesiología, terapia ocupacional, exámenes médicos, acompañamiento, traslados y adaptaciones de la vivienda.

La coordinación está a cargo de una enfermera geriátrica que actúa como gestora de caso. Su función consiste en conocer las necesidades de la persona mayor, comprender su contexto familiar y organizar los distintos apoyos que requiere.

De esta manera, se busca evitar que las familias deban gestionar por separado cada prestación y coordinar a múltiples profesionales sin una visión integral del cuidado.

“Lo vemos todos los días. Los hijos empiezan acompañando a sus padres al médico y después aparecen los remedios, una cuidadora, la kinesiología, los exámenes o una caída. De pronto tienen cinco personas distintas involucradas y son ellos los que están tratando de conectar todo”, relata De la Carrera.

El ejecutivo agrega que, en muchos casos, los hijos e hijas asumen el papel de principales coordinadores de la atención, mientras mantienen sus propias responsabilidades laborales y familiares.

“Hay hijos que están criando a sus propios niños, trabajando y al mismo tiempo empezando a cuidar a sus padres. Es una realidad que vamos a ver cada vez más”, sostiene.

Envejecer en casa y anticiparse a los problemas de salud

La permanencia de las personas mayores en sus hogares se relaciona con el concepto de Ageing in Place, que promueve el envejecimiento en el entorno habitual, con los apoyos necesarios para mantener la autonomía y la calidad de vida.

Este enfoque requiere evaluar las condiciones de cada persona, la seguridad de la vivienda y la disponibilidad de asistencia. La atención domiciliaria no reemplaza todas las alternativas residenciales, pero puede responder a determinadas necesidades cuando las condiciones permiten mantener los cuidados en casa.

En paralelo, SITU Care anunció este año una inversión superior a los US$500 mil en inteligencia artificial y tecnología aplicada al cuidado. La iniciativa apunta a mejorar el seguimiento de los usuarios y detectar cambios que puedan advertir sobre un eventual deterioro de su estado de salud.

“Hoy muchas veces actuamos después de una caída, una descompensación o una hospitalización. La oportunidad está en poder detectar antes que algo está cambiando y actuar a tiempo”, afirma De la Carrera.

El desafío adquiere mayor relevancia frente a las proyecciones demográficas. Según las estimaciones citadas en los antecedentes de la empresa, las personas mayores de 60 años representarían el 26,4% de la población en 2035 y el 36,5% en 2050.

“Vamos a tener muchas más personas llegando a edades avanzadas. No podemos pensar que todo ese cuidado lo van a resolver las familias o las residencias. El cuidado en la casa va a tener que ser parte de esa respuesta”, concluye el ejecutivo.

El envejecimiento de la población plantea así la necesidad de ampliar las alternativas de atención y fortalecer los sistemas de apoyo. La coordinación de servicios en el hogar aparece como una opción dentro de ese desafío, con el propósito de responder a las necesidades de las personas mayores y acompañar también a las familias que participan en sus cuidados.

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