Mientras aumentan los casos de violencia escolar y problemas de salud mental en estudiantes, una experiencia educativa en Chile apuesta por fortalecer el carácter, las habilidades socioemocionales y el rol de las familias para prevenir conflictos antes de que ocurran.
La convivencia escolar se ha transformado en uno de los principales desafíos para las comunidades educativas en Chile. El aumento de situaciones de violencia, los problemas de salud mental y las dificultades para relacionarse dentro de los establecimientos han impulsado la búsqueda de nuevas estrategias que permitan abordar estos fenómenos de manera preventiva.
En este contexto, Fundación Nocedal impulsa un modelo educativo centrado en la formación del carácter, el desarrollo de habilidades socioemocionales y el fortalecimiento del vínculo entre la escuela y las familias. La propuesta busca actuar antes de que aparezcan los conflictos, promoviendo entornos escolares más seguros, respetuosos y colaborativos.
Según explican desde la institución, la prevención requiere mucho más que protocolos o sanciones. También exige acompañamiento, formación humana y una comunidad educativa comprometida con el desarrollo integral de niños y adolescentes.
Formación del carácter como herramienta preventiva
Uno de los ejes principales de este modelo es la educación del carácter, una estrategia que se desarrolla desde la educación parvularia hasta la enseñanza media.
La iniciativa busca fortalecer virtudes como la responsabilidad, el respeto, la empatía, la perseverancia y el autocontrol, entendiendo que estas habilidades son fundamentales para una convivencia sana dentro y fuera del aula.
“Cuando los estudiantes desarrollan habilidades para relacionarse, gestionar sus emociones y comprender el impacto de sus acciones, se generan ambientes escolares más seguros y respetuosos”, señala Andrés Benítez, subdirector de Formación y Convivencia de Fundación Nocedal.
La experiencia se aplica en establecimientos como el Colegio Almendral, donde la formación humana forma parte de las actividades cotidianas de las estudiantes.
Según explica la profesora Caroline Cuitiño, el colegio desarrolla un Programa de Educación del Carácter y Afectividad reconocido por el Ministerio de Educación, el cual aborda distintas dimensiones del desarrollo personal y emocional.
La docente destaca que el trabajo no se limita a actividades aisladas, sino que forma parte de un proceso permanente que acompaña a las alumnas durante toda su trayectoria escolar.
El papel de las familias en la convivencia escolar
Otro aspecto fundamental del modelo es la participación activa de los padres y apoderados. Fundación Nocedal sostiene que la convivencia escolar no puede construirse únicamente desde las salas de clases y que el hogar cumple un rol decisivo en la formación de hábitos, valores y conductas.
“Uno de los pilares de nuestro proyecto educativo es que los padres son los primeros educadores. Por eso realizamos encuentros y charlas durante el año para entregar herramientas que permitan reforzar en el hogar los mismos aprendizajes que trabajamos en el colegio”, explica Caroline Cuitiño.
Además de las actividades formativas, las familias reciben material de apoyo para continuar en casa el trabajo relacionado con el desarrollo socioemocional y la formación de virtudes.
La institución considera que la coherencia entre los mensajes que reciben los estudiantes en el hogar y en la escuela fortalece significativamente los resultados educativos y favorece relaciones más saludables.
Prevención, salud mental y construcción de comunidad
La fundación también ha desarrollado iniciativas orientadas a la prevención del bullying, el uso responsable de redes sociales y la resolución pacífica de conflictos.
“Hoy existe una necesidad urgente de reconstruir comunidad educativa. Ninguna estrategia tendrá resultados sostenibles si no involucra activamente a los padres”, afirma Gonzalo Esquivel, gerente de la Asociación de Amigos de Fundación Nocedal.
Paralelamente, los establecimientos han implementado políticas comunes de convivencia, equipos especializados y sistemas de acompañamiento temprano para apoyar a estudiantes que enfrentan dificultades emocionales o de integración.
Desde la institución destacan que el enfoque preventivo ha permitido mantener bajos niveles de conflictos graves dentro de sus comunidades educativas, favoreciendo ambientes más seguros y saludables para estudiantes y docentes.
En medio del creciente debate sobre violencia escolar, salud mental infantil y uso excesivo de pantallas, la experiencia impulsada por Fundación Nocedal busca aportar una alternativa basada en la formación humana, la corresponsabilidad familiar y la construcción de comunidades educativas capaces de anticiparse a los problemas antes de que estos ocurran.

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