La llegada de una nueva camada al campus central de la Universidad de Concepción ha generado interés entre visitantes. Desde la institución advierten que no se debe alimentar ni acercarse a las aves y recomiendan mantener a los perros con correa.
La familia de cisnes que habita en el campus central de la Universidad de Concepción (UdeC) sumó nuevos integrantes con el nacimiento de una camada de polluelos.
La llegada de las nuevas crías ha despertado el interés de quienes transitan por el recinto universitario, pero también representa un desafío para la protección de las aves durante una etapa especialmente sensible de su desarrollo.
Desde la Universidad de Concepción hicieron un llamado a respetar la fauna silvestre y mantener distancia de los cisnes, debido a que durante el período de crianza los padres adoptan una conducta especialmente protectora.
Mantener distancia es clave para evitar el estrés
Carolina Llanos Flores, jefa de la Unidad de Gestión Sustentable del campus UdeC, explicó que los acercamientos pueden generar estrés en las aves y provocar respuestas defensivas.
“El llamado es a respetar la biodiversidad, a respetar nuestros espacios naturales, ser respetuoso con la naturaleza”, señaló.
La profesional explicó que la presencia cercana de personas puede alterar el comportamiento de los cisnes, especialmente cuando intentan proteger a sus crías.
“Se genera un estrés potente en ellos y esto hace que puedan incluso golpear a los bebés”, advirtió, explicando que los adultos pueden aletear de manera alterada para intentar alejar a quienes se aproximan.
Por esta razón, desde la universidad insistieron en que la principal recomendación es observar a distancia y evitar cualquier intento de contacto con las aves.
No alimentar a los cisnes
Otro de los llamados realizados por la UdeC es a no alimentar a los cisnes ni a sus polluelos.

Néstor Gutiérrez Arancibia, encargado del área de Aseo y Reciclaje de la Universidad de Concepción, señaló que el interés de los visitantes puede llevar a conductas que terminan afectando a las aves.
“El mensaje a la comunidad que nos venga a visitar es que no se acerquen a estos animalitos. Muchas veces hemos visto que se acercan a darles comida, a tomar fotografías y también a hacer videos”, indicó.
La recomendación también tiene un fundamento sanitario. Paula Aravena Bustos, directora del Centro de Rehabilitación y Educación de Fauna Silvestre ANDES-UdeC y académica de la Facultad de Ciencias Veterinarias, explicó que entregar alimentos inadecuados puede generar graves consecuencias.
“Alimentar un cisne con alimento que es inadecuado puede generar daño gástrico, atoramiento y la muerte”, advirtió.
La especialista agregó que el contacto entre personas y aves también puede favorecer la transmisión de microorganismos.
“Si yo no me he lavado las manos y tengo alguna bacteria, algún protozoo, incluso ácaro o cualquier tipo de suciedad, al darle comida a estos animales silvestres que no están acostumbrados al manejo con el ser humano, podrían contaminarse”, explicó.
Por ello, hizo un llamado a no alimentar a los ejemplares, especialmente durante el período en que están criando a sus polluelos.
Desde la Unidad de Gestión Sustentable también aclararon que los cisnes cuentan con una alimentación supervisada.
“Los cisnes tienen una alimentación controlada, está verificada por los profesionales de la universidad. Por lo tanto, ellos están bien alimentados, no necesitan más alimentación”, señaló Llanos Flores.
Perros siempre con correa
El cuidado de los polluelos también requiere una tenencia responsable de los animales de compañía que circulan por el campus.
La recomendación para quienes visiten el lugar junto a sus perros es mantenerlos siempre con correa o algún elemento de sujeción, evitando que puedan acercarse a la laguna, perseguir a las aves o alterar su comportamiento.
Los ladridos y las persecuciones pueden generar situaciones de estrés para los cisnes y poner en riesgo a las crías.
Cámaras y vigilancia para proteger a las aves
Como parte de las medidas de resguardo, la Universidad de Concepción cuenta con cámaras de seguridad dotadas de inteligencia artificial, capaces de detectar cuando las personas se aproximan a la orilla de la laguna.
A este sistema se suma la presencia permanente de guardias, quienes realizan rondas en el sector para reforzar el monitoreo y promover el cumplimiento de las medidas destinadas a proteger a las aves.
El silencio también protege
Además de evitar acercamientos y alimentación, desde la universidad destacaron la importancia de reducir los ruidos en las inmediaciones de la laguna.
Los gritos, la música, los ruidos y los ladridos pueden aumentar el estrés de los animales y generar la percepción de que el lugar no es seguro para la crianza.
La médico veterinaria Paula Aravena explicó que una exposición permanente a situaciones estresantes podría afectar incluso el comportamiento de los padres.
“El animal va a estar sometido permanentemente a situaciones de estrés, sobre todo si hay mucho ruido”, señaló.
Según la especialista, esta situación podría provocar que los adultos perciban el entorno como inseguro y eventualmente descuiden o abandonen la nidada.
También existe un riesgo sanitario asociado al contacto cercano entre personas y fauna silvestre, debido a la posibilidad de transmisión de agentes infecciosos.
“Nosotros tenemos virus, por ejemplo, el de la influenza, que sí puede ser recepcionado por parte de las aves, y ellas se podrían contagiar”, advirtió.
Cómo proteger a los nuevos polluelos
Desde la Universidad de Concepción entregaron recomendaciones simples para quienes visiten el sector:
- Mantener una distancia prudente de los cisnes y sus crías.
- No alimentar a las aves.
- Evitar gritos, ruidos fuertes y cualquier conducta que pueda alterar a los ejemplares.
- Mantener a los perros siempre con correa.
- No intentar tocar ni capturar a los polluelos.
- Preferir la observación responsable y respetuosa de la fauna silvestre.
El nacimiento de esta nueva camada ofrece así una oportunidad para conocer y valorar la biodiversidad presente en el campus universitario, pero también recuerda que observar a la fauna silvestre sin intervenir es una de las mejores formas de protegerla.

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