La detención en Bolivia de Fernando Cerimedo, señalado como uno de los operadores digitales de la ultraderecha latinoamericana, coincidió con la desaparición de las cuentas de “Neuroc” y “Dress”, dos perfiles que habían sido vinculados a campañas de hostigamiento contra figuras políticas chilenas. Hasta ahora no existe evidencia pública que permita establecer una relación entre ambos hechos.
En apenas cinco días se sucedieron una serie de hechos que volvieron a poner bajo la lupa el ecosistema de trolls, bots y cuentas anónimas que durante los últimos años ha adquirido protagonismo en la política latinoamericana.
El episodio comenzó en Santa Cruz de la Sierra, Bolivia, con el ataque a tiros contra la abogada Nadia Beller. Horas después, la policía detuvo a su expareja, el argentino Fernando Cerimedo, quien quedó imputado en la investigación por femicidio frustrado.
Cerimedo es conocido por su participación en estrategias de marketing político y comunicación digital y por sus vínculos con campañas de la derecha y ultraderecha latinoamericana.
Su nombre también tiene un capítulo chileno.
El argentino participó durante el proceso del primer plebiscito constitucional en actividades vinculadas a la campaña del Rechazo y su empresa quedó relacionada con una cuestionada encuesta realizada durante aquel proceso.
Pero mientras la detención de Cerimedo comenzaba a generar repercusiones políticas, en Chile ocurría otro fenómeno llamativo: las cuentas de los usuarios conocidos como “Neuroc” y “Dress” dejaron de estar disponibles en X.
La coincidencia temporal abrió interrogantes en redes sociales. Sin embargo, hasta ahora no existe información pública que permita afirmar que la desaparición de ambos perfiles esté relacionada con la detención del operador argentino.
El ataque que desencadenó la investigación
La noche del 17 de agosto, alrededor de las 20:30 horas, Nadia Beller fue atacada a tiros en el acceso de un hotel de Santa Cruz de la Sierra.
La mujer recibió tres impactos de bala, pero sobrevivió.
Durante la investigación, las autoridades bolivianas llegaron hasta Fernando Cerimedo, ciudadano argentino que mantenía una relación con Beller y que había desarrollado actividades vinculadas al marketing político y las estrategias digitales.
La madrugada siguiente, Cerimedo fue detenido en el aeropuerto de Santa Cruz cuando, según las primeras informaciones, intentaba viajar hacia Buenos Aires.
La abogada lo acusó de estar detrás del ataque y de haber contratado a los autores materiales.
La investigación judicial deberá determinar la responsabilidad que le corresponde al argentino y establecer las circunstancias exactas en que ocurrió el ataque.
Un operador con presencia en la política latinoamericana
Cerimedo no es un desconocido para la política regional.
Su nombre ha aparecido relacionado con campañas electorales en distintos países de América Latina, entre ellas las de Jair Bolsonaro en Brasil y Javier Milei en Argentina.
En Bolivia también mantenía vínculos con el entorno político del actual Presidente Rodrigo Paz.
En Chile, en tanto, su nombre apareció durante la campaña del Rechazo al primer proceso constitucional.
Una empresa vinculada a Cerimedo participó en la elaboración de encuestas durante aquel período. Una de ellas terminó siendo fuertemente cuestionada por su diferencia con el resultado final del plebiscito.
El caso fue investigado periodísticamente y volvió a cobrar relevancia debido a los vínculos de algunos integrantes de aquella organización con el actual entorno de La Moneda.
Kast condena el hostigamiento digital
En medio de la controversia, el Presidente José Antonio Kast también se refirió públicamente al fenómeno de los trolls.
Durante una actividad realizada el 18 de agosto, el mandatario condenó el hostigamiento digital contra periodistas y aseguró que este fenómeno opera prácticamente de manera inmediata cuando alguien realiza una declaración pública.
“Es casi instantáneo: uno dice algo y aparecen los famosos trolls. Para uno y otro lado los condeno”, afirmó.
La declaración adquirió especial relevancia debido a que durante la última campaña presidencial sectores políticos se acusaron mutuamente de utilizar redes coordinadas para atacar a sus adversarios.
Uno de los casos más notorios fue la ofensiva digital contra la entonces candidata Evelyn Matthei, quien vinculó públicamente estas acciones con sectores del Partido Republicano y anunció acciones judiciales.
Neuroc: el mensaje antes de desaparecer
Uno de los perfiles que ahora dejó de estar disponible era “Neuroc”, identificado periodísticamente como Ricardo Inaimán Barrios.
El 16 de agosto, dos días antes de la detención de Cerimedo, el usuario publicó un mensaje anunciando su retiro junto a otra cuenta denominada “Dress”.
“Nos retiramos, el dres y yo nos retiramos”, escribió, argumentando estar cansado de recibir críticas y no recibir reconocimiento.
El mensaje adquirió otra dimensión después de los acontecimientos ocurridos en Bolivia.
Durante el 18 de agosto, la cuenta dejó de publicar contenido y posteriormente comenzaron a aparecer problemas para acceder a sus publicaciones.
Finalmente, el perfil desapareció de X.
¿Quién está detrás de “Dress”?
La segunda cuenta, “Dress”, presenta una particularidad.
A diferencia de Neuroc, cuya identidad ha sido vinculada públicamente con Ricardo Inaimán Barrios, la identidad real de quien administraba Dress no ha sido establecida públicamente.
En redes sociales se ha apuntado a un ingeniero residente en Osorno como el supuesto responsable del perfil.
Sin embargo, esa persona ha negado ser el administrador de la cuenta.
Por lo tanto, cualquier identificación que circule en redes debe ser considerada como una acusación no acreditada mientras no existan antecedentes que permitan confirmarla.
Lo concreto es que el perfil dejó de estar disponible en X después de varios años de actividad.
Una desaparición que genera preguntas
La secuencia temporal es difícil de ignorar.
El 16 de agosto, Neuroc anuncia que se retira junto a Dress.
El 17, Nadia Beller es atacada a tiros en Bolivia.
El 18, Fernando Cerimedo es detenido.
Ese mismo día, Neuroc deja de publicar y posteriormente su cuenta desaparece.
Poco después ocurre lo mismo con Dress.
La sucesión de hechos ha generado especulaciones sobre una eventual relación entre ambos acontecimientos.
Sin embargo, no existen antecedentes públicos suficientes para establecer que la desaparición de las cuentas haya sido ordenada, coordinada o provocada por la detención de Cerimedo.
También es posible que los administradores hayan decidido cerrar sus perfiles por razones personales o ante el creciente escrutinio público.
La coincidencia temporal, por sí sola, no demuestra una conexión.
El ecosistema digital bajo la lupa
El episodio vuelve a instalar un debate que excede a dos cuentas de X.
Durante las últimas campañas políticas chilenas, las redes sociales se transformaron en un campo de batalla donde perfiles anónimos, influencers políticos, medios digitales y cuentas automatizadas compiten por instalar tendencias y narrativas.
La dificultad para identificar a quienes están detrás de determinados perfiles agrega un componente complejo.
En algunos casos, las cuentas terminan siendo vinculadas con personas concretas. En otros, sus administradores permanecen en el anonimato.
El problema aparece cuando esas redes pasan de la discusión política al hostigamiento, la difusión de información falsa o campañas destinadas a dañar la reputación de una persona.
El caso de Cerimedo vuelve a poner esa discusión sobre la mesa justo cuando dos de los perfiles más polémicos de la ultraderecha chilena desaparecieron del espacio digital.
La pregunta que queda abierta
Por ahora, existen hechos que pueden ser comprobados y otros que permanecen en el terreno de las hipótesis.
Está documentada la detención de Fernando Cerimedo en Bolivia y la investigación que se desarrolla en su contra.
También está registrada la participación de Cerimedo en actividades políticas y digitales en distintos países y su paso por Chile durante la campaña del Rechazo.
Asimismo, las cuentas de Neuroc y Dress dejaron de estar disponibles en X después de años de actividad.
Lo que no está demostrado es que exista una relación directa entre la detención de Cerimedo y la desaparición de ambos perfiles.
Y precisamente ahí está el verdadero interés periodístico.
Porque en un ecosistema donde buena parte de la influencia política se construye desde cuentas anónimas, la desaparición de quienes durante años participaron activamente en la conversación pública deja una pregunta abierta:
¿Se trata simplemente de un retiro coordinado de las redes o estamos ante el silencioso repliegue de una estructura digital que durante años operó en las sombras de la política chilena?

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