Aunque los retrasos bajaron 24% entre marzo y junio, el cáncer colorrectal concentra casi un tercio de las atenciones oncológicas GES pendientes y registra esperas que superan ampliamente el promedio nacional.
El cáncer colorrectal se mantiene como la principal preocupación dentro de los retrasos de prestaciones oncológicas cubiertas por el sistema de Garantías Explícitas en Salud (GES), de acuerdo con un informe del Centro de Políticas Públicas en Salud (CIPS) de la Universidad del Desarrollo.
Al 30 de junio de 2026, este tipo de cáncer concentraba 4.170 prestaciones GES retrasadas, equivalentes al 29,4% de las 14.177 prestaciones oncológicas pendientes registradas a nivel nacional.
La cifra representa una disminución de 24% respecto de marzo, cuando se contabilizaban 5.483 prestaciones retrasadas por cáncer colorrectal. Sin embargo, pese a esta reducción, la patología continúa encabezando los incumplimientos dentro de las garantías oncológicas.
El diagnóstico concentra la mayoría de las esperas
Uno de los principales problemas identificados por el informe está relacionado con el acceso oportuno al diagnóstico.
Hasta mayo de 2026, el 86% de las prestaciones retrasadas asociadas al cáncer colorrectal correspondía a procesos diagnósticos, mientras que las prestaciones relacionadas con tratamiento representaban el 13%.
La proporción es considerablemente superior al promedio registrado para el conjunto de los cánceres oncológicos GES, donde las prestaciones diagnósticas representan el 71% de las esperas.
El tiempo de espera también evidencia una brecha relevante. La mediana de espera para las prestaciones vinculadas al cáncer colorrectal alcanzaba los 62 días, frente a los 41 días registrados para el conjunto de las prestaciones oncológicas GES.
Cuando se considera exclusivamente el diagnóstico, la espera llegaba a una mediana de 69 días, mientras que el promedio para las garantías oncológicas era de 48 días.
Una brecha que también se expresa por territorio
El informe advierte que los promedios nacionales esconden diferencias significativas entre los distintos territorios del país.
La tasa nacional alcanzaba 31,4 prestaciones retrasadas por cada 100 mil habitantes. Sin embargo, en algunas zonas esta cifra era considerablemente mayor.
Concepción registraba una tasa de 161,7 prestaciones retrasadas por cada 100 mil habitantes, seguida por Biobío, con 155,6, y Magallanes, con 116,8.
En contraste, Atacama presentaba una tasa de 2,1 prestaciones retrasadas por cada 100 mil habitantes; Osorno, 3,5, y Aconcagua, 3,6. Durante el período analizado, además, no se registraron retrasos en Arica ni Arauco.
Las diferencias también aparecen al analizar los tiempos de espera. La mediana general llegaba a 104 días en Concepción, 102 días en Magallanes y 101 días en Biobío.
En materia diagnóstica, Concepción y Magallanes alcanzaban una mediana de 108 días, mientras Biobío llegaba a 101 días. En el extremo opuesto, Osorno y Talcahuano registraban medianas de apenas seis días.
CIPS-UDD plantea acelerar los diagnósticos
Para Paula Daza, directora ejecutiva del CIPS-UDD, la principal prioridad debe estar puesta en reducir los tiempos asociados al diagnóstico.
La especialista plantea la necesidad de evaluar mecanismos que permitan aumentar la capacidad de respuesta del sistema, entre ellos acuerdos con prestadores privados y derivaciones cuando la red pública no pueda responder oportunamente.
También apunta a la importancia de establecer tiempos y protocolos estandarizados, además de fortalecer los mecanismos de trazabilidad de las prestaciones.
“Hay que mirar dónde están los cuellos de botella y cómo podemos resolverlos”, es el enfoque planteado por la experta frente a las diferencias detectadas entre los distintos territorios.
Un problema que disminuyó, pero sigue siendo crítico
Aunque las 4.170 prestaciones retrasadas representan una reducción de 24% respecto de marzo, el cáncer colorrectal continúa concentrando la mayor proporción de los retrasos oncológicos GES.
A marzo de 2026, las 5.483 prestaciones retrasadas por esta patología representaban además un aumento de 51% respecto del mismo período de 2025 y eran 5,9 veces superiores a las registradas en 2020.
El escenario muestra así una doble realidad: por una parte, existe una reducción reciente de los retrasos; por otra, persiste una brecha importante en el acceso oportuno al diagnóstico, especialmente en determinados territorios.
Para el CIPS-UDD, abordar esta situación requiere no solo disminuir el número total de prestaciones pendientes, sino también identificar dónde se concentran las mayores esperas y fortalecer la capacidad de diagnóstico y seguimiento.
El desafío, por tanto, no se limita a reducir las cifras nacionales. También implica garantizar que el acceso a las prestaciones GES sea oportuno independientemente del territorio donde se encuentre la persona que requiere atención.

Leave a Reply