En Chile se registran cerca de 40 mil ataques cerebrovasculares al año. Especialistas advierten que la hipertensión es uno de los principales factores de riesgo y llaman a reconocer los síntomas para actuar a tiempo.
Una de cada cuatro personas mayores de 25 años sufrirá un ataque cerebrovascular (ACV) a lo largo de su vida, según la World Stroke Organization (WSO). En Chile, esta enfermedad registra cerca de 40 mil casos anuales y ocurre, en promedio, uno cada 15 minutos, convirtiéndose en una de las principales causas de muerte y discapacidad adquirida.
En el marco del Mes del ACV, la Sociedad de Neurología, Psiquiatría y Neurocirugía (Sonepsyn) y la Asociación Chilena de Enfermedades Vasculares Encefálicas (ACEVE) reforzaron el llamado a prevenir esta enfermedad mediante el control de la presión arterial, la actividad física y el reconocimiento temprano de sus síntomas.
Según la WSO, hasta el 90% de los ACV se relaciona con factores de riesgo modificables. Entre ellos, la hipertensión arterial ocupa un lugar central, ya que puede desarrollarse sin síntomas y aumentar significativamente el riesgo de sufrir un evento cerebrovascular.
Hipertensión: el principal factor de riesgo del ACV
En Chile, el tratamiento de la hipertensión arterial está contemplado en las Garantías Explícitas en Salud (GES). Sin embargo, el control de esta condición continúa siendo un desafío: según un informe de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de 2023 citado por la campaña, solo el 34% de las personas con hipertensión mantiene su presión arterial bajo control.
El doctor Alexis Rojo, neurólogo vascular, jefe del Servicio de Neurología del Hospital Regional de Ñuble y presidente de ACEVE, advirtió que muchas personas desconocen que tienen presión arterial elevada porque esta condición suele avanzar sin manifestaciones evidentes.
El especialista señaló que en Chile alrededor de cuatro millones de personas viven con hipertensión y que más de dos millones y medio no mantienen la enfermedad bajo control.
Por ello, recomendó medir periódicamente la presión arterial y seguir las indicaciones del equipo médico cuando existe un diagnóstico de hipertensión.
El control de esta condición es una de las principales medidas preventivas para reducir el riesgo de un ACV y sus posibles consecuencias.
Treinta minutos de ejercicio para proteger el cerebro y el corazón
La actividad física es otra de las recomendaciones centrales de la campaña. De acuerdo con la WSO, realizar 30 minutos de ejercicio cinco veces por semana puede reducir en un 25% el riesgo de sufrir un ataque cerebrovascular.
Además, un estudio publicado en la revista Atherosclerosis, que analizó a más de 450 mil adultos, encontró que subir al menos 50 peldaños diarios se asociaba con un riesgo 20% menor de enfermedad cardiovascular, incluido el ACV isquémico.
Estas cifras refuerzan la importancia de incorporar el movimiento a las actividades cotidianas, sin limitarlo exclusivamente a las sesiones de entrenamiento.
El doctor Rodrigo Guerrero, neurólogo del Hospital de Santa Cruz y de la Clínica Santa María, y director de Sonepsyn, destacó que acciones como utilizar las escaleras, caminar al trabajo o bajarse una estación antes del destino pueden contribuir a mantener una rutina más activa.
La recomendación es adaptar la actividad física a las condiciones de cada persona y mantenerla de manera regular para favorecer la salud cardiovascular.
¿Cómo reconocer los síntomas de un ACV?
Identificar las señales de alerta y actuar rápidamente puede marcar una diferencia en la evolución de un ataque cerebrovascular.
Entre los principales síntomas se encuentran:
- Pérdida repentina de fuerza en un brazo o en un lado del cuerpo.
- Asimetría o parálisis facial, como la caída repentina de un lado del rostro.
- Dificultad repentina para hablar o para comprender lo que dicen otras personas.
Ante cualquiera de estas señales, se debe llamar de inmediato al 131 del SAMU y solicitar asistencia médica de urgencia. No se debe esperar a que los síntomas desaparezcan ni retrasar la atención para intentar trasladar a la persona por medios propios.
La rapidez es fundamental porque un ACV puede provocar daño cerebral y secuelas permanentes. Por ello, familiares, compañeros de trabajo y otras personas cercanas también cumplen un papel importante al reconocer los síntomas y activar la respuesta de emergencia.
Chile participó en la primera resolución mundial sobre ACV
La campaña del Mes del ACV coincide con un avance internacional en materia de salud pública. En mayo de 2026, la Asamblea Mundial de la Salud aprobó la primera resolución dedicada específicamente a los ataques cerebrovasculares, impulsada por Chile junto a otros cinco países, según los antecedentes difundidos por las organizaciones participantes.
La resolución insta a los Estados a fortalecer las estrategias de prevención, la atención de urgencia y los procesos de rehabilitación para las personas afectadas.
En Chile, la campaña es impulsada por Sonepsyn y ACEVE, con el patrocinio del Ministerio de Salud (Minsal) y el Fondo Nacional de Salud (Fonasa). También cuenta con la colaboración de la World Stroke Organization, Lo Valledor, hospitales, clínicas y organizaciones de la sociedad civil.
El mensaje de los especialistas es claro: controlar la presión arterial, incorporar actividad física a la rutina y reconocer los síntomas de un ACV son medidas fundamentales para reducir los riesgos y favorecer una atención oportuna.

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