Matthei alerta por trabas en mercado inmobiliario y advierte impacto directo en familias chilenas

Evelyn Matthei alertó sobre el complejo escenario del mercado inmobiliario chileno, afirmando que las trabas regulatorias, la lentitud en permisos y el alza sostenida de precios están afectando directamente a las familias y al empleo en la construcción.


La exministra y excandidata presidencial Evelyn Matthei volvió a instalar el debate sobre la crisis habitacional y el frenazo del sector construcción, advirtiendo que el actual escenario del mercado inmobiliario no solo afecta la inversión, sino que impacta directamente el acceso de las familias chilenas a la casa propia.

Durante su participación en el 5° Encuentro Smart de Educación e Inversión Inmobiliaria, la exautoridad delineó un diagnóstico que comienza a repetirse en distintos sectores económicos: el problema no sería la falta de capital ni de interés privado, sino un entorno regulatorio que —según afirmó— dificulta concretar proyectos.

“Chile no tiene falta de capacidad ni de inversión. Lo que tiene es exceso de trabas, lentitud e incertidumbre”, sostuvo, en un mensaje que también fue leído como una señal política hacia el debate económico que marcará el próximo ciclo electoral.


Crisis inmobiliaria y presión sobre la clase media

Matthei puso énfasis en el aumento sostenido del valor de las viviendas, señalando que el crecimiento de los precios ha superado ampliamente la evolución de los ingresos familiares. A su juicio, este desajuste ha dejado a miles de personas fuera del sistema formal de acceso a la vivienda.

“El valor de las viviendas ha crecido mucho más rápido que los sueldos, y eso ha expulsado a muchas familias del sueño de la casa propia”, afirmó.

El planteamiento conecta con una preocupación transversal en Chile, donde el déficit habitacional y el encarecimiento del crédito hipotecario se han transformado en uno de los principales temas sociales y económicos del último tiempo.


Construcción en retroceso y efectos en el empleo

La exministra también vinculó el estancamiento inmobiliario con el deterioro del empleo en la construcción, sector históricamente clave para la reactivación económica.

Según indicó, la contracción de la actividad ha derivado en la quiebra de más de 500 empresas y la pérdida cercana a 180 mil puestos de trabajo, configurando —en su análisis— una señal de alerta para la economía nacional.

El argumento refuerza una narrativa política que busca instalar que la crisis habitacional no es solo un problema social, sino también productivo: menos proyectos significan menos empleo, menor crecimiento y mayores costos para la ciudadanía.


Propuestas y mensaje político de fondo

Matthei planteó una batería de medidas orientadas a reactivar el sector, entre ellas:

  • agilizar la aprobación de permisos de construcción,
  • actualizar planos reguladores,
  • revisar normativas urbanas,
  • perfeccionar subsidios habitacionales,
  • entregar mayor certeza jurídica a inversionistas.

“Cuando un país demora años en aprobar proyectos y cambia constantemente las reglas, el costo finalmente lo terminan pagando las familias”, enfatizó.

Más allá del diagnóstico técnico, su intervención fue interpretada en círculos políticos como una señal programática: situar la vivienda y la inversión como ejes centrales del debate económico futuro, conectando crecimiento, empleo y acceso social a bienes básicos.

En un escenario marcado por desaceleración inmobiliaria y presión ciudadana por soluciones habitacionales, la discusión sobre regulación, inversión y rol del Estado comienza a perfilarse como uno de los temas estructurales que definirán la agenda pública en los próximos años.

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