Según el último Informe de Medios de Pago del Banco Central, en promedio, las personas realizan 374 pagos digitales al año, lo que equivale a casi una transacción electrónica por día. En este marco, los pagos digitales crecieron 18,4% en el último año y de ese segmento, el que más creció por monto es el de pagos por internet y transferencias, aumentando a un promedio anual del 22%.
La realidad, entonces, impone un gran desafío: cómo dar total seguridad a las personas de que sus datos en línea están resguardados. Ese desafío se está resolviendo hoy en dos frentes: la infraestructura de tarjetas y la masificación de los pagos tokenizados.
La industria avanza incorporando sus propias medidas de resguardo, entendiendo la importancia que tiene para quien paga y también para quien recibe, contar con total seguridad de que la transacción se realizará sin fricciones. Aquí es donde la modernización de las tarjetas de crédito juega un rol clave: adoptar plataformas basadas en APIs permite escalar de forma ágil, gestionar todo el ciclo de vida del crédito en tiempo real y habilitar a emisores no bancarios, como el retail, a abrir sus tarjetas hacia la red global en lugar de mantenerlas en un circuito cerrado — impulsando modelos como el BIN Sponsorship, que agiliza la emisión de tarjetas bajo estricto cumplimiento normativo.
A la par, la masificación de los pagos tokenizados está cambiando las reglas de la ciberseguridad. Este proceso reemplaza los 16 números de la tarjeta por un código encriptado -token- único para cada transacción, anulando el riesgo de fraude en línea aunque los datos intenten ser interceptados. Esta misma tecnología es el pilar fundamental que impulsa la adopción de las billeteras digitales, entre otras medidas. Integrar tarjetas de forma segura a ecosistemas como Apple Pay y Google Pay es lo que permite a los usuarios prescindir del plástico físico, habilitándolos a pagar desde su teléfono móvil de forma instantánea, sin contacto y con validación biométrica.
En conjunto, estas dos vías —tarjetas abiertas al ecosistema global y pagos tokenizados— muestran hacia dónde avanza la industria: más agilidad para quien emite, más seguridad para quien paga, y menos fricción para todo el sistema.
La modernización de la infraestructura de pagos ya no es una opción a futuro, sino la base sobre la que hoy se construye la competitividad: plataformas basadas en APIs, BIN Sponsorship y tokenización son las herramientas concretas que están redefiniendo cómo Chile emite, procesa y protege cada transacción. Quienes estén dispuestos a avanzar hacia sistemas más veloces y confiables serán los que capitalicen una verdadera ventaja competitiva.
Por: Matías Ceballos, Business Development Manager Chile de Pomelo

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