El titular de Hacienda de José Antonio Kast reveló en una entrevista su faceta literaria, recordó cómo comenzó a estudiar economía a los 15 años y explicó por qué terminó alejándose de las ideas políticas de sus padres. “Si usted lee mis cuentos, verá que tengo el corazón blando por dentro”, aseguró.
A simple vista, Jorge Quiroz parece encarnar el perfil clásico de un ministro de Hacienda: economista, defensor de la disciplina fiscal y protagonista de algunas de las principales decisiones económicas del Gobierno de José Antonio Kast.
Pero detrás de esa imagen hay otra faceta bastante menos conocida: Quiroz escribe cuentos, lee literatura con frecuencia y asegura que la ficción le ha permitido explorar una dimensión personal que no siempre aparece en su actividad pública.
En una extensa entrevista con El País, el ministro de Hacienda recorrió episodios de su vida personal, su formación intelectual, su relación con la literatura y el proceso que lo llevó desde una familia de izquierda hacia posiciones políticas vinculadas a la derecha y al liberalismo económico.
A sus 62 años, Quiroz también recordó uno de los libros que, según relató, marcó un punto de inflexión en su manera de entender la economía: Capitalismo, socialismo y democracia, de Joseph Schumpeter.
Y allí aparece una de las claves para entender al ministro.
Del escritorio de Hacienda a la literatura
En 2015, Quiroz publicó Cuentos pendientes, una recopilación de 15 relatos ambientados en distintos momentos de la historia política y social de Chile.
La escritura comenzó durante una etapa personal que el ministro describió como una “crisis existencial”. En aquellos días, contó, regresaba del trabajo y se sentaba a escribir.
“Yo volvía del trabajo, me sentaba y escribía como si me estuvieran dictando”, recordó.
Después venía el trabajo más metódico: revisar y corregir cada historia, proceso que podía extenderse durante aproximadamente dos semanas por cuento.
La literatura, explicó, convive en su vida con otra de sus grandes pasiones: las matemáticas y la economía.
Incluso recordó que durante años llevaba libros de matemáticas cuando salía de vacaciones. Entre sus lecturas fundamentales mencionó también La riqueza de las naciones, de Adam Smith.
Pero si hubo un autor que tuvo una influencia particularmente importante en su formación política y económica, ese fue Joseph Schumpeter.
El libro que encontró en la biblioteca familiar
La historia tiene un elemento casi paradójico.
Quiroz creció en una familia cuyos padres eran de izquierda. Su padre, Óscar Quiroz, y su madre, Elisa Castro, fueron profesores y sufrieron la exoneración durante la dictadura de Augusto Pinochet.
Sin embargo, el ministro terminó desarrollando una posición política muy distinta.
“¿Cómo es que salí de derecha? Esa era la inquietud de mi psicoanalista”, comentó.
La respuesta comenzó a construirse durante su adolescencia.
En la biblioteca familiar encontró Capitalismo, socialismo y democracia, de Schumpeter. La lectura le permitió acercarse a una explicación del funcionamiento del capitalismo que terminó siendo determinante para su pensamiento.
El concepto que más lo marcó fue el de “destrucción creativa”, mediante el cual Schumpeter describe cómo la innovación transforma constantemente la economía, reemplazando actividades y modelos antiguos por otros nuevos.
Décadas después, esa idea sigue presente en el discurso económico de Quiroz.
La filosofía económica detrás del Gobierno
Para el ministro, hablar de una política económica “schumpeteriana” significa recuperar espacios para la innovación y el emprendimiento.
“Cuando decimos schumpeteriano, lo que estamos diciendo es que tenemos que recuperar la máxima libertad de emprendimiento y de invento”, explicó.
Desde esa perspectiva, Quiroz sostiene que Chile acumula un exceso de regulaciones y reglas que terminan dificultando la inversión y la iniciativa privada.
La receta que defiende combina menos regulaciones, menores impuestos y mayores incentivos para invertir y emprender.
Así, una idea que comenzó con la lectura de un libro durante su adolescencia terminó convirtiéndose en uno de los conceptos que hoy utiliza para explicar la orientación económica del Ejecutivo.
De las filas y la inflación a estudiar economía por cuenta propia
La política chilena de comienzos de los años 70 también tuvo un papel importante en su formación.
Quiroz recordó el impacto que tuvo en su familia el periodo de la Unidad Popular y los acontecimientos posteriores al golpe de Estado de 1973.
Sin justificar el quiebre democrático, relató que desde pequeño comenzó a preguntarse por las razones del deterioro económico que observaba a su alrededor: las filas para conseguir productos, la inflación y la escasez.
A los 15 años decidió comenzar a estudiar economía por su cuenta.
Uno de los primeros textos que leyó fue el Curso de Economía Moderna, de Paul Samuelson.
Según recordó, aquellas lecturas comenzaron a cambiar su manera de interpretar la realidad económica.
“Me puse a leer y de repente empecé a caer en la cuenta de que todas las ideas del socialismo estaban malas”, afirmó.
Con el tiempo, su conclusión fue todavía más categórica:
“Me di cuenta rápidamente de que la izquierda estaba profundamente equivocada”.
Un pequeño empresario antes de ser economista
Su interés por la economía, sin embargo, comenzó incluso antes de su adolescencia.
Quiroz contó que cuando tenía 11 años comenzó a vender lápices y cuadernos desde su casa.
La inflación lo obligó a desarrollar una particular estrategia: ajustar los precios de sus productos para evitar que el dinero perdiera valor antes de poder reponerlos.
La experiencia quedó como una anécdota que todavía utiliza para explicar su relación con la economía.
“Era un poco Manolito, el personaje de Mafalda. Incluso, para sacar las cuentas del Gobierno, sigo siendo Manolito”, bromeó.
Conservador en lo social, liberal en la economía
Quiroz también intentó definir su propia posición política.
Se describió como alguien que posee una “dimensión conservadora”, pero que combina esa mirada con el liberalismo económico.
Según explicó, su conservadurismo no responde necesariamente a una postura moralista, sino a una cierta cautela frente a transformaciones profundas de las instituciones y del orden social.
“Uno, cuando va a cambiar ciertas cosas, sobre todo en el ordenamiento social, dice: por algo está esta costumbre, hace tanto tiempo”, señaló.
La definición ayuda a comprender una combinación que puede resultar menos evidente desde su actual posición como ministro de Hacienda.
“Tengo el corazón blando por dentro”
La imagen pública de Quiroz también fue puesta en cuestión durante la conversación.
Su estilo político y las decisiones económicas que ha defendido desde Hacienda pueden proyectar una imagen de funcionario duro y poco dado a las concesiones.
Pero el propio ministro sostiene que esa es solo una parte de su personalidad.
“Si usted lee mis cuentos, verá que tengo el corazón blando por dentro”, afirmó.
La literatura, de hecho, ocupa un lugar importante en su vida. Entre los autores que mencionó aparecen Jorge Luis Borges, Nicanor Parra, Vicente Huidobro, Julian Barnes, Gustave Flaubert, José Ortega y Gasset y Javier Cercas.
Para Quiroz, la escritura también representa una vía para conectar con una dimensión más emocional de la experiencia humana.
El libro que regalaría a la oposición
La entrevista terminó con una pregunta que, de alguna manera, resumió toda la conversación.
Consultado sobre qué libro le regalaría a la oposición, Quiroz volvió al autor que marcó buena parte de su formación intelectual.
Su elección fue Capitalismo, socialismo y democracia, de Joseph Schumpeter.
Y su recomendación fue bastante más concreta:
“Bastaría con que leyeran un capítulo: el de la creación destructiva”.
Una respuesta que sintetiza buena parte de su pensamiento económico, pero que también revela algo más sobre el ministro: detrás de las cifras, los recortes fiscales y las discusiones tributarias hay un personaje formado tanto por los libros de economía como por la literatura, las experiencias familiares y una particular historia de transformación intelectual.

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