El megaproyecto Natureza, que contempla una inversión superior a US$4.460 millones en Rio Grande do Sul, continúa sin la licencia ambiental clave para iniciar su planta industrial. A la incertidumbre regulatoria se suma el complejo escenario financiero de CMPC, marcado por el desplome del precio de la celulosa y un mayor nivel de endeudamiento.
Hace casi dos décadas que la Compañía Manufacturera de Papeles y Cartones (CMPC) observa el potencial forestal de Brasil. En 2024, la empresa decidió dar un paso mayor y anunció uno de sus proyectos más ambiciosos: Natureza, un megaproyecto forestal e industrial que pretende instalar una nueva planta de celulosa en el estado de Rio Grande do Sul.
La iniciativa fue presentada con grandes expectativas. Su inversión supera los US$4.460 millones, equivalentes a unos 25 mil millones de reales, y fue anunciada como la mayor inversión en la historia de Rio Grande do Sul.
Sin embargo, dos años después, el proyecto enfrenta un escenario bastante más complejo.
La planta industrial todavía no obtiene la Licença Prévia, considerada el primer permiso clave dentro del proceso de licenciamiento ambiental brasileño. A esto se suma un litigio iniciado luego de que, en mayo de 2026, el Ministerio Público Federal cuestionara el proceso de consulta realizado a comunidades indígenas.
Aunque la Justicia permitió que la tramitación ambiental continuara, el conflicto mantiene en suspenso una de las decisiones de inversión más relevantes para CMPC.
Un proyecto de US$4.460 millones
Natureza contempla una capacidad adicional de aproximadamente 2,5 millones de toneladas de celulosa al año y la incorporación de unas 100 mil hectáreas de nuevas plantaciones forestales. El proyecto también considera la creación de un nuevo Parque Ecológico Barba Negra y acciones destinadas a la conservación de bosques nativos.
En materia de empleo, las proyecciones apuntan a unos 12 mil puestos de trabajo durante el período de mayor actividad constructiva. Una vez que la planta entre en operación, se estiman alrededor de 1.500 empleos directos, además de otros 3.200 vinculados a las operaciones forestales.
La inversión también contempla unos 5 mil millones de reales destinados directamente a inversiones locales en Rio Grande do Sul. CMPC ingresó formalmente al mercado brasileño en 2009, tras adquirir una fábrica de celulosa, una planta de papel y aproximadamente 212 mil hectáreas de terrenos. Natureza representa ahora el salto más importante de la compañía en ese país.
El primer avance llegó por el puerto
Mientras la planta continúa esperando su autorización ambiental, CMPC sí consiguió avanzar en uno de los componentes logísticos del proyecto. La iniciativa obtuvo la licencia previa para la instalación de un nuevo terminal portuario en Río Grande.
El gerente general de Empresas CMPC, Francisco Ruiz-Tagle, calificó el permiso como un paso relevante dentro del proceso de habilitación logística de Natureza. El avance, sin embargo, no resuelve el principal punto pendiente: la autorización ambiental para construir y operar la planta industrial.
2026, el año decisivo para Natureza
La demora ambiental ocurre en un momento particularmente sensible para CMPC. La empresa todavía no ha aprobado la decisión final de inversión y se encuentra evaluando distintas alternativas para financiar los 25 mil millones de reales que requiere el proyecto.
Entre esas opciones aparecen la venta de activos y distintas alternativas de financiamiento. Al mismo tiempo, la compañía busca reducir su nivel de endeudamiento, que alcanza aproximadamente los US$5.000 millones.
El indicador de deuda neta sobre EBITDA pasó desde 3,97 veces al cierre de 2025 hasta 4,17 veces en junio de 2026, superando el rango objetivo de 3,5 veces establecido por la compañía. Por eso, la denominada disciplina de capital se ha convertido en una pieza central de la estrategia de CMPC.
El presidente de la compañía, Bernardo Larraín Matte, ya había advertido en abril que 2026 sería un año clave para el proyecto. Pero el mercado comenzó a mirar con mayor cautela ese calendario.
Un informe de JP Morgan advirtió que, debido al deterioro del nivel de apalancamiento registrado durante el trimestre, la decisión final de inversión prevista para 2026 podría terminar desplazándose hasta 2027.
El otro problema: el precio de la celulosa
Más allá de los problemas ambientales y regulatorios, los analistas identifican otro factor que puede ser determinante para Natureza: el precio internacional de la celulosa. El escenario actual no es precisamente favorable.
CMPC registró durante el primer semestre una caída de 74% en sus utilidades, que llegaron a US$33 millones. El analista senior de Estudios de Bci Corredor de Bolsa, José Ignacio Pérez, atribuye buena parte de este resultado al desplome de los precios internacionales de la celulosa de fibra corta.
Por ahora, Natureza tiene un impacto limitado sobre los resultados de la compañía, debido a que la decisión final de inversión todavía no se concreta. Los principales efectos corresponden a gastos de preinversión, estudios de ingeniería, licencias ambientales y procesos judiciales en Brasil, además del costo financiero asociado a emisiones preventivas de deuda.
¿Construir ahora o esperar?
Aquí aparece uno de los principales dilemas estratégicos para CMPC. Una parte de los analistas sostiene que la compañía debería postergar Natureza. La lógica es relativamente sencilla: si CMPC incorpora otros 2,5 millones de toneladas de capacidad al mercado, podría aumentar la oferta mundial y ejercer una presión adicional sobre los precios de la celulosa.
Otros especialistas, en cambio, consideran que el actual ciclo de precios debería normalizarse y que Natureza podría transformarse en un activo estratégico de largo plazo. José Ignacio Pérez estima que el proyecto incrementaría en más de 50% la capacidad total de producción de celulosa de CMPC.
Además, al operar en el primer cuartil de costos globales, Natureza podría generar entre US$600 millones y US$700 millones de EBITDA adicional cada año, dependiendo principalmente del precio de la celulosa de fibra corta. Desde esta perspectiva, el proyecto podría modificar estructuralmente la capacidad de generación de caja de la compañía.
China será clave para el mercado
Las perspectivas del precio de la celulosa durante los próximos meses dependerán de una combinación de factores de oferta y demanda. Por el lado de la demanda, uno de los principales elementos será el comportamiento de China.
Entre los factores que podrían impulsar el mercado aparecen una eventual aplicación de estímulos macroeconómicos, la reposición de inventarios de la industria papelera y el crecimiento de soluciones de embalaje basadas en fibra que sustituyen plásticos de un solo uso. También se mantiene como factor estructural la demanda asociada a productos tissue y de cuidado personal.
Desde Bci estiman que el precio de la fibra corta en China podría cerrar 2026 en torno a los US$580-590 por tonelada. Para 2027 proyectan una recuperación moderada, hasta niveles de US$610-620 por tonelada. A largo plazo, la estimación apunta a un rango cercano a los US$580-600 por tonelada.
Más oferta latinoamericana
El mercado también deberá absorber una nueva generación de grandes proyectos forestales en América Latina. Uno de ellos es Cerrado, de Suzano, que ya se encuentra en operación. A este se suman otros proyectos de gran escala, como Sucuriú, de Arauco, y Natureza, de CMPC.
El ingreso simultáneo de esta capacidad será determinante. Si la nueva producción es absorbida por la demanda mundial, los precios podrían estabilizarse. Pero si la oferta crece más rápido que el consumo, el resultado podría ser un nuevo período de sobreoferta y presión sobre los precios. Por eso, la decisión de CMPC no depende únicamente de conseguir los permisos ambientales.
También está condicionada por el escenario financiero de la compañía y por las perspectivas del mercado mundial de la celulosa.
La polémica que dejó Gazitúa
La situación actual de Natureza también revive una controversia protagonizada por el expresidente de CMPC, Luis Felipe Gazitúa. En 2024, durante un encuentro empresarial, el entonces máximo ejecutivo de la compañía comparó las condiciones para desarrollar grandes proyectos de inversión en Brasil y Chile.
Gazitúa destacó la recepción que CMPC había encontrado en Rio Grande do Sul y cuestionó las dificultades que, a su juicio, enfrentaban las grandes inversiones en Chile. El ejecutivo sostuvo que una planta de celulosa requiere inversiones del orden de US$4.000 millones y que un proyecto que puede demorarse 14 años en Chile pierde atractivo económico.
Sus declaraciones generaron una fuerte reacción en el gobierno de entonces. El ministro de Hacienda, Mario Marcel, respondió que la decisión de CMPC de no invertir en Chile correspondía a una definición propia de la compañía.
Además, recordó el caso de colusión protagonizado por empresas del sector y señaló que esperaba mayor prudencia y compromiso con el país. Dos años después, el contraste resulta llamativo.
La empresa que entonces destacaba la facilidad para desarrollar inversiones en Brasil enfrenta ahora en ese mismo país un proceso ambiental complejo, cuestionamientos judiciales y una importante incertidumbre sobre el calendario definitivo de su megaproyecto.
Un proyecto estratégico, pero con riesgos
Pese a las dificultades, CMPC mantiene una visión positiva sobre Natureza. La compañía espera que los precios de la celulosa comiencen a recuperarse hacia finales de 2026, período en que tradicionalmente aumenta la demanda.
Para Bci, el proyecto continúa siendo estratégico para el futuro de la empresa. José Ignacio Pérez sostiene que Natureza no solo tiene importancia técnica para CMPC, sino que también puede generar un impacto significativo en su valorización.
El precio objetivo de Bci para CMPC durante 2027 se sitúa en $1.600 por acción sin considerar Natureza. Al incorporar el proyecto, la valorización sensibilizada alcanza los $1.900 por acción. La diferencia: unos $300 por acción atribuibles al megaproyecto brasileño.
Así, Natureza llega a su momento decisivo con varias interrogantes abiertas. CMPC necesita obtener la autorización ambiental, resolver el frente judicial, encontrar una fórmula de financiamiento compatible con su nivel de endeudamiento y, al mismo tiempo, determinar si las condiciones del mercado mundial justifican comprometer más de US$4.460 millones.
Por ahora, el puerto avanza. La planta espera. Y la decisión que puede marcar el futuro de CMPC en Brasil sigue sobre la mesa.

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