El miércoles previo a Fiestas Patrias concentra el 39% de las ventas de los tres días anteriores a las celebraciones. En medio de supermercados llenos y preparativos apresurados, mantener la cadena de frío y separar los alimentos crudos de los cocidos resulta clave, porque una carne contaminada puede verse y oler normal.
A pocas horas de Fiestas Patrias, los chilenos aceleran la preparación de sus asados. Un análisis de NielsenIQ reveló que las ventas entre el lunes y miércoles previos a las celebraciones aumentan un 95% respecto de la semana anterior, con la carne de vacuno como una de las principales protagonistas: su demanda crece un 221%.
La compra se concentra especialmente durante el miércoles, jornada que reúne el 39% de las ventas del periodo y registra un crecimiento de 129% frente al mismo día de la semana anterior. Productos como el carbón, el hielo y la cerveza también presentan fuertes incrementos, confirmando que una parte importante de las familias organiza su parrilla a última hora.
En este escenario, la premura puede llevar a descuidar aspectos fundamentales para la seguridad alimentaria, como revisar el origen de la carne, trasladarla sin interrumpir la refrigeración, almacenarla inmediatamente después de la compra o evitar que permanezca durante horas a temperatura ambiente.
La Dra. Carolina Figueroa, gastroenteróloga del Centro Médico Nueva Estoril, advierte que una compra reciente no garantiza por sí sola que un alimento sea seguro. La contaminación puede producirse durante su elaboración, almacenamiento, traslado o preparación.
De la compra a la parrilla: una cadena que no debe cortarse
La prevención comienza en el establecimiento comercial, donde se recomienda verificar que la carne provenga de un lugar autorizado, permanezca refrigerada y tenga su envase en buenas condiciones. Después de pagar, el traslado hasta el domicilio debe realizarse lo antes posible, evitando dejar los productos dentro del automóvil o expuestos al calor.
Salud Responde recomienda conservar las carnes a menos de 5 °C, mantener separados los alimentos crudos de los cocidos y evitar que las preparaciones permanezcan durante más de dos horas a temperatura ambiente.
“Mi principal recomendación es mantener una cadena de seguridad desde la compra hasta el consumo: adquirir carnes en lugares autorizados, conservarlas refrigeradas, lavarse las manos, separar los utensilios y superficies utilizados para alimentos crudos y cocidos, y cocinar completamente la carne”, sostiene la gastroenteróloga.
En el momento de preparar el asado, utilizar la misma tabla, cuchillo o pinza para la carne cruda y los alimentos listos para consumir puede generar contaminación cruzada. También se debe evitar colocar la carne cocida en el mismo recipiente donde estuvo antes de llegar a la parrilla.
Estas medidas coinciden con las cinco claves de la Organización Mundial de la Salud: mantener la higiene, separar los alimentos crudos y cocidos, cocinar completamente, conservarlos a temperaturas seguras y utilizar agua y materias primas confiables.
Una carne contaminada puede parecer segura
Un olor desagradable, una superficie viscosa, un envase inflado, la presencia de moho o cambios llamativos de color son razones suficientes para desechar una carne. Sin embargo, la ausencia de estas señales no permite asegurar que se encuentre en buenas condiciones.
“Una carne contaminada puede conservar un aspecto, olor y color aparentemente normales. Por lo tanto, no es seguro probarla para decidir si está en buen estado. Ante la duda sobre su origen o conservación, lo más prudente es desecharla”, advierte la Dra. Figueroa.
De acuerdo con el Ministerio de Salud, las enfermedades transmitidas por alimentos pueden provocar diarrea, vómitos y dolor abdominal y, en los casos más graves, derivar en complicaciones como sepsis. Las carnes contaminadas pueden transmitir microorganismos como Salmonella, Escherichia coli, Campylobacter y Clostridium perfringens.
¿Indigestión o intoxicación?
La indigestión suele relacionarse con comidas abundantes, grasas, alcohol o alimentos irritantes y puede manifestarse como pesadez, distensión, acidez o náuseas leves. Una intoxicación alimentaria es más probable cuando aparecen diarrea reiterada, vómitos importantes, fiebre, cólicos intensos o varias personas que consumieron los mismos alimentos desarrollan síntomas similares.
Se debe buscar atención médica frente a dolor intenso o persistente, sangre en las deposiciones o vómitos, fiebre alta, vómitos que impidan beber líquidos, confusión, desmayo, debilidad marcada o signos de deshidratación, como boca seca, mareos y orina escasa u oscura.

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