Halloween adelantado en La Moneda: los flancos que enfrenta Kast

La propuesta de RN para recuperar subsidios al empleo y fortalecer Fogape abrió una disputa con Republicanos sobre el legado de Sebastián Piñera. A ello se suman las señales sobre el eventual papel de Michelle Bachelet en la oposición y una ofensiva del PDG para reducir los altos sueldos públicos.


A José Antonio Kast se le adelantó Halloween. En las últimas semanas, distintos flancos políticos comenzaron a instalarse alrededor de La Moneda y algunos de ellos provienen de sectores que forman parte de su propia base de apoyo.

El primero llegó desde Renovación Nacional. El partido planteó recuperar herramientas utilizadas durante el segundo gobierno de Sebastián Piñera para estimular el empleo, entre ellas un subsidio a las nuevas contrataciones y un fortalecimiento del Fogape.

La propuesta rápidamente dejó de ser solo una discusión económica. Desde RN ampliaron el concepto y plantearon la necesidad de “piñerizar” parte de la agenda del actual Gobierno, abriendo un nuevo debate dentro de la derecha sobre qué políticas del pasado deberían ser retomadas y cuál debe ser la identidad de la administración de Kast.

Desde Republicanos respondieron cuestionando esa idea. La frase que marcó la discusión fue que “el piñerismo sin Piñera no existe”, mientras desde RN replicaron que “el piñerismo tiene la experiencia que a este Gobierno le falta”.

El legado de Piñera vuelve al debate de la derecha

El cruce adquiere una dimensión política debido a la relación que Kast mantuvo históricamente con el segundo gobierno de Piñera. En 2021, durante la campaña presidencial, el actual mandatario cuestionó duramente aquella administración y llegó a calificarla como uno de los peores gobiernos desde la Independencia, además de hablar de “cuatro años de mal Gobierno”.

Cinco años después, parte de la derecha tradicional plantea recuperar políticas implementadas durante ese período, particularmente aquellas vinculadas con empleo y apoyo a las pequeñas y medianas empresas.

Kast tomó distancia de la etiqueta “piñerizar”, aunque valoró determinados resultados de la administración anterior. El Presidente sostuvo que no se trata de utilizar la fórmula de uno u otro mandatario y destacó los empleos generados durante el gobierno de Piñera.

En ese contexto también mencionó a Evelyn Matthei, quien fue ministra del Trabajo durante esa administración y posteriormente se convirtió en una de las figuras críticas de la gestión de Piñera.

Dentro del Partido Republicano tampoco existe una posición completamente uniforme. Mientras algunos dirigentes han planteado que las políticas que hayan funcionado pueden ser consideradas independientemente de quién las implementó, otros han cuestionado que el concepto de “piñerización” pueda transformarse en una orientación política para La Moneda.

El debate, además, ocurre después de dos derrotas legislativas consecutivas que volvieron a poner el foco sobre la capacidad de coordinación política del Ejecutivo en el Congreso.

La caída por un voto de la reforma migratoria y una derrota en la discusión de la Ley Antibarricadas 2.0 abrieron nuevas críticas a la conducción legislativa del Gobierno.

La presidenta del Senado, Paulina Núñez, planteó la existencia de un “déficit político” y habló de la necesidad de una “cirugía mayor” en el gabinete, aunque al mismo tiempo defendió al presidente del Senado, José García Ruminot.

En ese escenario, volvió a aparecer la posibilidad de modificaciones ministeriales y la discusión sobre el espacio que podría ocupar Chile Vamos dentro de la administración, particularmente ante la estrategia oficial de ampliar su base de apoyo sin modificar el eje central del proyecto gubernamental.

Bachelet aparece como otro factor de preocupación

Pero el debate sobre Piñera no es el único elemento que genera movimientos dentro de la derecha.

La decisión de Michelle Bachelet de retirar su candidatura a la Secretaría General de Naciones Unidas abrió una nueva interrogante sobre el eventual papel que podría desempeñar en la política chilena.

Desde RN han advertido que la expresidenta podría convertirse en un “pilar fundamental” para reorganizar a la oposición, en un escenario marcado por la fragmentación de los sectores contrarios al Gobierno.

Bachelet, sin embargo, no ha anunciado una decisión de asumir un papel de conducción de la oposición y ha señalado que continuará vinculada al trabajo internacional.

Su nombre volvió a adquirir presencia política después de que protagonizara, junto al expresidente Gabriel Boric, críticas a la adhesión de Chile al denominado Escudo de las Américas y un llamado al Gobierno de Kast a reconsiderar esa decisión.

Para la derecha, la eventual capacidad de Bachelet para articular sectores opositores constituye un elemento que comienza a ser observado con atención. Por ahora, se trata de una posibilidad política y no de una definición anunciada por la expresidenta.

El PDG revive la discusión sobre los altos sueldos públicos

A este escenario se sumó el Partido de la Gente, que volvió a instalar una de las materias que ha marcado parte de su discurso político: la reducción de las remuneraciones de las altas autoridades del Estado.

Zandra Parisi propuso disminuir los sueldos públicos superiores a $6 millones como una alternativa para generar recursos destinados a financiar la Sala Cuna Universal.

La propuesta conecta con planteamientos anteriores de Franco Parisi. Durante junio, el excandidato presidencial recordó que durante la campaña de 2021 se había planteado a Kast la posibilidad de reducir las remuneraciones de las altas autoridades y sostuvo que la idea contemplaba una rebaja efectiva y no una donación voluntaria.

El tema también remite a una de las promesas realizadas por Kast durante aquella campaña presidencial. En 2021, el entonces candidato planteó reducir a la mitad el sueldo presidencial y disminuir las remuneraciones y asignaciones asociadas a las autoridades superiores del Estado.

De esta manera, una antigua promesa de campaña vuelve a aparecer en la discusión política, esta vez impulsada desde un sector externo al Gobierno.

Tres frentes abiertos para La Moneda

Los distintos episodios tienen orígenes y protagonistas diferentes, pero confluyen en un momento en que el Gobierno busca consolidar su agenda y fortalecer su relación con el Congreso.

Por una parte, RN intenta instalar una discusión sobre empleo y experiencia gubernamental tomando como referencia determinadas políticas de la administración Piñera. Republicanos, en tanto, enfrenta el debate desde una identidad política que históricamente buscó diferenciarse del piñerismo.

En paralelo, la figura de Bachelet vuelve a ser observada por la derecha ante la posibilidad de que tenga algún grado de incidencia en la reorganización de la oposición, aunque la expresidenta no ha anunciado una decisión en ese sentido.

Y desde el PDG reaparece el debate sobre los altos salarios públicos, una materia que también estuvo presente en las propuestas de Kast durante su campaña de 2021.

Así, mientras La Moneda intenta avanzar con su agenda, tres discusiones vuelven a instalarse en el escenario político: el legado de Piñera como referencia para determinadas políticas laborales, Bachelet como eventual figura de articulación opositora y la reducción de los sueldos públicos como una antigua promesa que vuelve al debate.

Todavía falta para Halloween. Pero las discusiones políticas que rodean al Gobierno ya comenzaron a acumular sus propios “sustos”.

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